lunes, 20 de febrero de 2017

A DIOS SE LE TUTEA

                              La calma del encinar
                       A DIOS SE LE TUTEA

                                                          Tomás Martín Tamayo
                                                          tomasmartintamayo@gmail.com
                                                          Blog Cuentos del Día a Día
 
A Dios se le tutea, pero los diosecillos llevan delante al conductor y el “excelentísimo señor”. Siguen siendo “presidentes” para los pelotas del entorno más inmediato y hasta conservan el tratamiento de “hipermegaguays” en la correspondencia y en los actos oficiales. De por vida. A ellos no se les puede bajar del pedestal de lo que fueron y unos por otros –hoy por ti y mañana por mí- mantienen los privilegios, aunque sea a la baja, porque no todos tienen el mismo desparpajo y desvergüenza. Entre los jetas también hay escalas.  Eso sí, al cochecito no renuncia nadie. Diez años después de haber pasado a la escala de ex, el excelentísimo señor don Juan Carlos Rodríguez Ibarra sigue manteniendo coche oficial, conductor y dos funcionarios para alimentar su ego personal. ¿Qué quién lo paga? Qué pregunta.

 Va y viene a capricho, se pasea por España disparando con nuestra pólvora,  mientras Extremadura, su querida Extremadura,  con la más alta tasa de paro, le pone  coche en su puerta, le paga conductor y le llena el depósito para que su excelencia disponga según le venga en gana. En estos diez años se le conocen cero servicios a la comunidad y su sabiduría parece reservarla para abrocharse la chaqueta.  Espero que no se confunda de botón o que se la abrochen los dos funcionarios que tiene a su servicio.

¿Funcionarios? Sí, funcionarios de 56.283,  37.475 y 32.667 euros/año, que están a su disposición y a nadie más tienen que rendir cuenta en ese ente fantasmal  que se ha inventado para perpetuar su nombre: “Fundación Centro de Estudios Presidente Rodríguez Ibarra”.  ¡Desde luego es un caso para estudiar! Y no se trata de un miembro de la saga norcoreana de  Kim Jong, sino de un líder socialista con superextra paga de jubilado, que se pasó 24 años peleándose con marqueses y duquesas porque no soportaba que, con su dinero, vivieran como duquesas y marqueses. A él no le viene la alcurnia de ninguna nombradía real, ni ha heredado dehesas del bisabuelo que  regaló caballos al rey, pero pisó la alfombra a los veintipocos y se ha jubilado sin tocar suelo, porque para eso parece tener un lema que bien podría subir a su escudo heráldico: “Porque yo lo valgo”.

Manda güev con el líder socialista, que después de diez años sigue aferrado a la teta de los privilegios y que, encima, tiene el rostro tan curtido como para no avergonzarse de mantener semejantes canonjías y seguir en la mamandurria de una tierra que el único mal que le hizo fue confiar en él. Y que no nos salió gratis, porque aunque la soga ahogara a otros, a él nunca le faltó su paga de general.

 No apelo a los socialistas porque, por razones obvias de corporativismo cateto, se callarán y jamás harán nada contra el gran mandarín, pero ¿y los del PP, los de Ciudadanos y los de Podemos? Podemos lo ha intentado, pero ahí sí que tienen un compromiso de sangre PSOE y PP, para no perder prebendas mutuas. Ninguno de los dos partidos quiere ponerle el cascabel al gato, porque eso supondría tirar de la cuerda y no se sabe lo que puede aparecer al final de ella.

A Dios se le tutea, pero a las estatuas de las deidades ripiosas, propias de murga de Carnaval, no hay quien le mueva la peana.

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sábado, 11 de febrero de 2017

LIBROS VIEJOS

                               La calma del encinar
                               LIBROS VIEJOS

                                                                                                 Tomás Martín Tamayo
                                                                                                 tomasmartintamayo@gmail.com
                                  Blog Cuentos del Día a Día


         La pasada semana, en la Feria del Libro Viejo y de Ocasión de Badajoz, compré varios ejemplares: “Campo y Pueblo” de Pedro Belloso,  tres Libretillas Jerezanas, que dirigía Feliciano Correa, “Cuentos Extremeños” de Marciano Curiel Merchán y, por dos euros, “Abstracción de la Culpa”, 2ª Edición, un intento fallido de poemario/desahogo, con prólogo de Ángel Sánchez Pascual, que publiqué en 1982. Me emocionó encontrar ese libro, del que  conservaba un par de ejemplares, y me produjo una sensación contradictoria encontrarme allí, en aquel montón confuso, como morrallas apretujadas en el mar impreciso de un mostrador sin etiquetas. Éramos lo más parecido al pescado que se tira por la borda, alimento fácil para las gaviotas.

      Como resto del naufragio de alguna biblioteca o como solitario andarín por un camino que no parece haberle sido muy grato, tornó el blanco de su portada por el amarillo mortecino que ahora tiene. Ha servido incluso como posavasos y la base de alguno dejó un tatuaje circular sobre su piel. Mi libro ha envejecido y vuelve agotado, lleno de cicatrices, vencido como un elefante que sigue la senda de sus antepasados para descansar. Me intriga su peripecia vital, la elipse de su  trayectoria y esa dedicatoria que escribí, en el Hogar Extremeño de Madrid, el 18 de noviembre de 1982: “Para A. Castaño, con el ofrecimiento de mi amistad”. ¿Quién es A. Castaño y cómo ese libro, que le firmé en Madrid, 35 años después arriba a la playa de una caseta en Badajoz? ¿Cuánto tiempo lleva naufragando de feria en feria, esperando que alguien lo rescate? El librero no lo sabía con exactitud,  cree que procede de una biblioteca que compró hace un par de años en Toledo… ¡Ay, si mi libro pudiera hablar!

       Como los libros viejos, como mi libro  -que yo no sé si lo encontré o me encontró-, a todos nos vuelven con frecuencia vivencias que quedaron ensartadas en un rincón apartado de la memoria: un mueble, la puerta herida de lluvia y viento, el chirriar de un postigo, el cadente sonido del afilador callejero, las caras difusas del enlosado, el desconchado de una pared, el olor dulzón de unas perrunillas, con su corteza de clara batida, azúcar y canela. La memoria, como mi libro, se niega a bajar la persiana para siempre y nos devuelve la lejana caricia, el primer desengaño,  la retahíla de los reyes godos, el soniquete cantarín de la tabla de multiplicar, el bullicio en el recreo, el paso firme del maestro, el chirriar de la tiza en la pizarra, el crepitar del brasero... Y en la puerta de la escuela sigue esperando mi perro, moviendo la cola y reclamando una caricia.

      Restos de la memoria y restos de una biblioteca que se vende a ojo de buen cubero, libros y recuerdos que emprenden un viaje hacia ninguna parte y que vuelven derrotados, como el hijo pródigo, buscando un techo o un lecho que no encontraron, porque los libros y los sentimientos que no hallan acomodo, deambulan sin rumbo y vuelven siempre con los pies heridos. Mi libro ya está a salvo, en un estante de libros dedicados, flanqueado por otros que también llevan orgullosos las firmas de sus autores, aunque es el único que lleva mi propia firma y el ofrecimiento de mi amistad a un enigmático A. Castaño, al que espero que le haya ido bien. En todo caso, que encuentre posada y paz, como mi libro.
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sábado, 4 de febrero de 2017

ESTUPEFACTO

                                                 La calma del encinar
                                     ESTUPEFACTO

                                                  Tomás Martín Tamayo
                                                  tomasmartintamayo@gmail.com
                                                  Blog Cuentos del Día a Día


Hace un par de años, al entrar en una sala de los multicines de Badajoz, oímos al público abuchear  y silbar con evidente inquina. Me quedé perplejo porque no sabía lo que había pasado o lo que estaba pasando. Con las luces apagadas, antes de buscar nuestras butacas nos sentamos en la primera fila, esperando que concluyera el chaparrón, pero al mirar la pantalla lo entendimos todo. Era un anuncio publicitario de Monago, ataviado de chándal fosforito, zapatillas verde pistacho, corriendo por un monte. ¡Se anunciaba incluso en el cine! Me pareció algo tan surrealista que aquella imagen, dos años después, me sigue acompañando como una pesadilla. De vuelta a casa, el corto estelar del correcaminos inundaba las redes, con comentarios que llegaban incluso desde Lima. Deduje que semejante parida era otra mamarrachada del consejero de Ocurrencias, el que gobernaba al que nos gobernaba… Aquella gripe pasó pero, como suele hacer la gripe, ha vuelto dos años después, porque el testigo de las ocurrencias lo ha recogido Vara. ¿Habrá fichado al duende?

Sensación parecida a la del cine he sentido esta semana, cuando me han pasado unos videos que ha colgado el presidente de la Junta en los que muestra el mundo que bulle en su cabeza. Si  aquello me dejó perplejo, esto me tiene estupefacto. Un día después de que la Encuesta de Población Activa situara a Extremadura como la de mayor tasa de paro de España, superando  incluso a Andalucía y coincidente con una ola de frío que ha mantenido aterida a media España por la brutal y antisocial subida de la luz, Fernández Vara se peliculea y aparece ante las cámaras relajado, satisfecho, descansado, en mangas de camisa, arrellenado en un cómodo sillón, mientras los leños crepitan en una chimenea a sus espaldas. Estanterías con libros, estatuillas, cuadros, fotos familiares… La imagen idílica de una persona bien situada que nos habla del éxito –David contra Goliat, dice- de nuestro equipo de futbol Santa Teresa, por la proeza de vencer a otro de Barcelona. Es el tercer video sobre el mismo tema, lo que evidencia el interés del presidente.



¿No tiene Vara asesores, compañeros, amigos, consejeros, familiares, vecinos… que le siseen al oído lo inadecuado de asomarse de esa guisa al escaparate público, hablando de fútbol horas después de hacerse pública nuestra penosa situación? Esa imagen es de puro contraste con la Extremadura real y viene a ratificar la deriva mental y la visión deformada que se sufre cuando se está en el poder. No me parece mal que se ensalce a un equipo humilde por sus logros deportivos, pero hay momentos y momentos y el elegido por el presidente de la Junta demuestra, siendo generoso con él, poca sensibilidad. Esa nueva aplicación de video, con la que ya ha colgado cuatro películas, bien podría aprovecharla hablándonos de sus planes inmediatos para solucionar la precaria situación de Extremadura, para llevar un aliento a los que la sufren, para mostrarse solidario con los que no ven salida o para esbozar un punto de optimismo. Él habla de lo que quiere, de futbol.


Es desagradable escribir esto, pero llueve sobre mojado y no lo digo como justificación de nada, porque a nadie ni a nada me debo. Ya está bien, ya basta de prácticas onanistas y de ver el mundo, aislado en una jaula, como un perdigón de reclamo. Digo yo.

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sábado, 28 de enero de 2017

PODEMOS, MUCHA VISTA

                          La calma del encinar
                    PODEMOS, MUCHA VISTA

                                                  Tomás Martín Tamayo
                                                  tomasmartintamayo@gmail.com
                                                  Blog Cuentos del Día a Día



   ¿Cuántos quesos/tendencias/familias diferentes se integran en Podemos? He dejado de contar al llegar a 50. Complicado me parece mantener la cohesión en una formación con tanto tembleque emocional y unida por una argamasa tan inconsistente. Aunque no le resto méritos a lo hasta aquí conseguido, han cometido errores de principiantes, pagando la novatada a alto precio, porque su cabeza visible, amén de sesgos de divismo trasnochado, se comporta como un niñato cabreado, que no es capaz de montar el puzle que tiene entre manos. Lo peor de Pablo Iglesias es que se quiere en exceso y eso le empuja a demostrar que, junto a sus no sé cuántas matrículas de honor, es el más listo. Mal asunto. Con él han llegado hasta aquí, pero con él no irán muy lejos.

   Charles De Gaulle, para explicar la dificultad de armonizar la diversidad francesa, preguntaba: “¿Cómo se puede gobernar un país que tiene 246 clases de queso?”. Se quedó muy corto. Los teóricos mantienen que la variedad es un elemento de cohesión, pero en la práctica se demuestra que en una pajarera con diferentes clases de aves, no es posible el canto armónico de ninguna de ellas y el resultado es un guirigay. ¿Se acuerdan de la Torre de Babel?  La amalgama más cercana la tenemos en una UCD integrada/desintegrada por  dos partidos democristianos, cuatro socialdemócratas, siete de derecha, once liberales y cuatro regionalistas. Aquello fue una grillera, que cumplió una misión e hizo mutis por el foro. El harakiri, vamos.

El futuro de Podemos no es previsible y si en su seno se permitiera la autocrítica, ya habrían llegado a la   conclusión de que lo más importante que han aportado a la vida política española, ha sido mantener a la derecha en el Gobierno. Puede molestar, pero es una verdad inapelable porque en su bagaje no se conoce otra decisión de mayor calado. Pudieron elegir y eligieron no hacerlo, porque les importó más el estar que el ser. Y Pablo Iglesias quería estar en la vicepresidencia y mandando como presidente.

Podemos lleva tres meses acaparando titulares con la supuesta división interna entre “pablistas” y “errejonistas” y cada día veo más claro que ahí hay una estrategia para que se hable de ellos y de su famoso Vista Alegre II, calentando el ambiente y seguir en la pomada sin hacer prácticamente nada más. Creo que los novios no se devolverán las fotografías y que a la conclusión del encuentro se abrazarán para cerrar filas en torno a Pablo Iglesias y demostrar que son capaces de unir el descosido pregonado durante tanto tiempo. Diferencias programáticas de mucho redoble, pero de más calado en la forma que en el fondo. Vamos, que no, que ahí hay gato encerrado y una estrategia muy definida.

En la disparidad de criterios entre Iglesias y Errejón no está el problema de Podemos, sino en su diversidad, a veces incluso antagónica. Trotskistas, anticapitalistas, duros, moderados, marxistas, populistas, obreristas, clase media, comunistas, desdeñados, resentidos, leninistas, eurocomunistas, subjetivistas, objetivistas, rupturistas, federalistas, derechistas, socialdemócratas, socialistas, reformistas, oportunistas, nacionalistas, regionalistas…

Los principales partidos afrontan estos meses sus congresos, pero del que más sabemos es de el Vista Alegre II, el de Podemos, que a mí me suena a mucha vista, aunque no sea muy alegre, y ya veremos si me confundo. Si todo acaba con el abrazo fraternal y nos cuentan que finalmente han primado las ideas, bla, bla, bla… ¡Lagarto, largarto!
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sábado, 21 de enero de 2017

GIRA LA RUEDA SOCIALISTA

                    La calma del encinar
                    GIRA LA RUEDA SOCIALISTA

                                                        Tomás Martín Tamayo
                                                         tomasmartintamayo@gmail.com
                                                        Blog Cuentos del Día a Día
                  
                      
Mientras Pedro Sánchez sigue deshojando la margarita, porque mira hacia atrás y cada día ve menos banderitas,  y Susana Díaz espera que la gestora que preside Javier Fernández acabe de confeccionarle  el traje a medida que les encargó cuando, a empujones, lograron apartar al secretario general, Patxi López salta al ruedo, fastidiando el mano a mano que, más o menos, tenían controlado. Cada día parece más claro que la misión de la gestora era dinamitar la vuelta de Pedro Sánchez, ralentizando la convocatoria del Congreso hasta agotarlo, mientras le asfaltaban el camino a Susana Díaz. Si algo ha demostrado la actual cúpula del partido es que “ni quita ni pone rey pero ayuda a su señora! Pero una vez más gira la rueda socialista.

Hasta ahora todos los pasos estaban muy medidos, comenzando por el desgaste del ex secretario general, presentándolo poco menos que como un arribista incapaz de luchar por algo que no sea su ego y proyección personal, intentando que lo abandonara hasta el desodorante. Lo estaban haciendo bien, justo es reconocerlo. La otra cara, el agua fresca y cristalina que fluye entre las piedras como bálsamo de fierabrás, es la lideresa del sur, la más de todo, la que aglutina, gana y convence con su gracejo andalusí. Según Vara “es un cañón comunicando y suena a ganadora”. Felipe, Zapatero, Page, Ximo, Bono, Vara… fueron colgando cintas bordadas en la capa de la tuna sultana, mientras ella, todo sencillez, no deja de repetir que “en la cabeza o en la cola, donde mis compañeros me pongan”. ¡Ay, cuanta humildad!

¿Y qué paso? Pasó que habían olvidado al químico, a Rubalcaba, que, como suele, mientras los demás se atusaban el pelo, él maquinaba en la sombra, argamasando una tercera vía capaz de hacer que desistan las otras dos. Hizo sus mezclas, las filtró en la probeta y -¡Eureka!- en el fondo apareció el careto de Patxi López. Hoy se sabe  que detrás de su candidatura a la secretaría general del PSOE, está el genio maléfico de Rubalcaba, que ni en su aparente retiro, deja de condimentar todo lo que se guisa en el partido. Rubalcaba no puede remediarlo y acaba ejerciendo de maestro alquimista, pero convencido de que él no traspasa pantalla, mete la mano entre los faldones de la marioneta de turno para moverla a su capricho.

La tercera vía, abierta por el ex presidente del Congreso y diseñada por el gran manijero, desmantela el idílico escenario que la gestora estaba montándole a la presidenta andaluza y hace un corte de mangas a todo los que, descaradamente, apostaron por ella como la única solución, incluso apresurándose a mediar para que fuera una candidatura de consenso, bla, bla, bla, pero única. Vamos, que se pedía la aclamación para que ella, sumisa y disciplinada, aceptara el sacrificio… ¡Nunca te lo perdonaré… Rubalcaba!

El efecto rebote es que los que estuvieron con Pedro Sánchez, como Rafael Simancas o Rodolfo Ares, “asistente” de Rubalcaba”, se han apresurado a vitorear la llegada de Patxi López porque en el PSOE siempre votan contra alguien. El mismo Zapatero salió por el rechazo que producía el beatífico Bono. Puede que ahora ocurra lo mismo y el empujado por Rubalcaba desmonte definitivamente la candidatura de Pedro Sánchez e impida la aclamación de Susana Díaz. Me recuerdan la fábula del oso y el león que, mientras discutían por la presa, no vieron a la zorra que se la llevaba.
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REAL ACADEMIA DE EXTREMADURA

Crónica de Feliciano Correa sobre EL SECRETO DEL AGUA

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miércoles, 18 de enero de 2017

CRÍTICA LITERARIA DE ANTONIO SALGUERO EN eldiario.es

Crítica de libros

El Secreto del Agua, de Tomás Martín Tamayo

"El hecho de haber practicado tanto este tipo de narración es el que le permite que ahora, en su novela El secreto del agua, logre dosificar su trama dramática sin altibajos durante toda la amplia narración con intrigantes episodios que reactivan la atención del lector continuamente".
Antonio Salguero Carvajal
Tomás Martín Tamayo ha elegido para presentar su segunda novela una apacible portada con la imagen de un manso lago en cuya orilla se encuentra una casita arropada por una alameda de eucaliptus. Pero Tamayo no sería un fabulador si la quietud de ese grato entorno no fuera aparente y no planeara sobre el plácido atardecer el inquietante título El secreto del agua.
Esta paradoja, que pone al lector en guardia desde el primer contacto visual con la novela, resulta un hábil recurso de Martín Tamayo para mantener en ascuas al lector desde la misma portada. Y no es la primera vez que usa este eficaz medio de atracción, pues ya en el título de su opera prima El enigma de Poncio Pilatos, una novela histórica muy interesante,  aparecía ese componente de misterio con el que, de entrada, ganaba de forma instantánea la atención del lector por el camino de la intriga.
Ciertamente ese ingrediente es el elemento fundamental en que Martín Tamayo basa su técnica narrativa, pues será el suspense el que mantenga la atención lectora desde el inicio al fin de la novela, cuyo dinamismo descubre unas vigorosas ganas de contar de Tamayo, después de cuatro décadas escribiendo relatos cortos en cuya composición es un maestro. El hecho de haber practicado tanto este tipo de narración es el que le permite que ahora, en su novela El secreto del agua, logre dosificar su trama dramática sin altibajos durante toda la amplia narración con intrigantes episodios que reactivan la atención del lector continuamente: “El inspector que se había sentado comenzó a curiosear en el cajón central de la mesa, mientras el otro iniciaba el interrogatorio en un tono que casi parecía la lectura de una sentencia” (38).
Y a mantener constante el flujo discursivo dirige el autor todos sus esfuerzos de narrador atendiendo no solo al desarrollo temático sino también a su exposición. Así lo primero que hace Tamayo es sorprender al lector en la portada del capítulo 1 con un título inesperado y preocupante: “Un tiro en la madrugada”: “Hasta los grillos callaron. La detonación estremeció el corazón colectivo de Encinares” (11). Y seguidamente, en el mismo inicio del capítulo, vuelve a llamar la atención descubriendo la causa de la trama en forma de suceso impactante: el suicidio del protagonista, Antonio Godoy, un maestro desterrado con un pasado enigmático que, sin embargo, no tiene enemigos, es un hombre en paz consigo mismo, buen maestro, amante de la naturaleza y solidario. Resulta lógico, por tanto, que su muerte deje en el ambiente abundantes dudas y sus allegados no crean la versión oficial: “Antonio no se ha suicidado, de eso estoy seguro” (100). La clave se encuentra en la presa que finalmente inunda Riscos del Encinar, porque ha sido construida en un lugar distinto del proyectado para que no anegara tierras de terratenientes con buenas relaciones en el poder. Y Antonio Godoy, capitaneaba las protestas contra la decisión arbitraria de inundar el pueblo.

En adelante, el grueso de la novela será una muestra de las cualidades narrativas de Martín Tamayo, que establecen una densa e intensa urdimbre temática para contar lo que hay detrás del aparente suicidio de Antonio Godoy. Para ello Tamayo tiene que emplear sus amplios conocimientos de las relaciones que existen en los entresijos del poder a todos los niveles (económico, político, religioso), con el fin de advertir a sus lectores que, detrás de la realidad de la gente común, existe otra creada por los que dominan el mundo tanto a nivel local como nacional e internacional: “A nosotros no nos interesa la situación real de la presa, sino cómo la gente ve la situación de la presa. Nuestra misión no es enseñar la verdad, es propagar la realidad que queremos que se vea. La que a nosotros nos interesa” (343).
No obstante, aunque Martín Tamayo convierte la novela rural del principio en otra que abarca el ámbito de las finanzas y el poder mundial a través de Blas Godoy, presidente de la Oil Texaco Corporation, la trama se sitúa en un pueblo de la Extremadura de posguerra, lugar y momento histórico donde el autor se siente seguro y cómodo, porque nació y vivió en un pueblo extremeño en el que, sin duda, oiría hablar a sus mayores de los llamados “años del hambre”. De ahí que el maestro protagonista resulte ser un represaliado; Eulogio, su amigo, sea falangista y capitán mutilado de la Legión; los terratenientes miren solo por sus intereses y la gente común malviva en una situación de miseria material y cultural. El ejemplo más sangrante es el de Blas y Rosario, dos desgraciados que quieren salir adelante, pero ella acabará loca y él asesinado en la cárcel, sucesos indicativos de que a la gente corriente le resulta, cuando no imposible, muy difícil escapar de su triste situación: “-A tu marido lo han enterrado en el cementerio del Puerto de Santa María hace tres días, porque después de cuarenta y ocho horas no te habían localizado y el juez autorizó la inhumación. Lo siento, Rosario” (48).
En fin, El secreto del agua, interiormente, es una novela de grata lectura por la composición inteligente y la exposición elaborada de su trama narrativa y, exteriormente, resulta atractiva por su pulcra edición.

sábado, 14 de enero de 2017

UN GRAN DÍA. Ayer firmé los ejemplares solicitados por los lectores de HOY

QUE NO SE ENTERE NADIE

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                                   La calma del encinar
                          ¡QUE NO SE ENTERE NADIE!

                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com
                                                           Blog Cuentos del Día a Día

Como si entre el negro y el blanco no hubiera escala cromática alguna, en Extremadura hemos pasado de un gobierno “tararí-chimpún” a un ejecutivo “chitón en boca y que no se entere nadie”. Dos extremos, porque, si aquellos se pasaban en el chirriar y la estridencia, estos imitan el sigilo del gato y andan con los pies almohadillados, para que no se les oiga. El gobierno de la Junta tiene vocación de invisible, que es el sueño máximo de los liberales. ¿Qué quedará si algo queda? Entre los dos extremos prevalecerá el recuerdo de la estridencia de un gobierno de perfil meramente político, que trabajaba más la botella y la etiqueta que el vino. Aquellos, los “monagoboys”, se pasaban el día con el megáfono en la mano, voceando las excelencias de unas uvas cuyas cepas ni siquiera se habían plantado. Y además, para que sonara más guay, también lo pregonaban en inglés. Pero aquello pasó y tuvo su adecuada respuesta electoral, por lo que no merece insistir en la tortura del recordatorio. Vamos a lo que tenemos.
 
¿Y ahora? Ahora los “varachissssss”, los silentes que, como el fantasma de la ópera, pasan rápidos, como sombras que se diluyen en las paredes y atraviesan los cristales. Me aseguran que los consejeros trabajan, que son gente de currelo. No lo dudo, pero ¿quiénes son y sobre todo, qué hacen, aunque no nos digan a qué dedican el tiempo libre? En los cuarenta años de autonomía nunca habíamos tenido un gobierno tan misterioso. “Bueno, hay una que sale de vez en cuando con  las cuentas, otro tiene bigote y el de Sanidad”, acertó a decirme el director de un instituto de Badajoz.

No creo que haya que llegar a estrambotes pasados de tiempo y de rosca, pero desde luego estos ilustres “ladies and gentlemen”, bien parece que pertenecen a la cofradía de la evanescencia. Incluso a Fantomas se le vía más. Además de tener un perfil político inexistente, son pocos, porque, de los cien compromisos electorales, registrados ante notario por el actual consejero de Cultura -¿?-, parece que el reduccionismo del Consejo de Gobierno es uno de las más importantes, sin olvidar la restricción horaria para las grandes superficies de Badajoz, fastidiando a todo el mundo y sin beneficios reales para nadie.
Tal vez sea hora de agradecer los servicios prestados a los invisibles que, aunque no se hayan desgañitado, seguro que han  intentando hacer más vino que etiquetas. Próximo el ecuador de la legislatura, la Junta, más que un parche, necesita cambiar la rueda y que se engrase a fondo el eje sobre el que gira. ¿Junta o gobex? He ahí el dilema, pero se está haciendo mucho para que vuelva el gobex y Monago, si sigue callado, gana muchos enteros.

¿Qué trasciende? Creo que Fernández Vara es un hombre trabajador, pero que se está confundiendo en el mensaje, porque lo vemos más en los enredos del PSOE y en el escenario nacional que en el extremeño. Excesivamente dedicado y sobreexpuesto en el conflicto interno de su partido, no parece percatarse de que a los extremeños les importa más lo que pasa en Extremadura que lo que ocurre en el PSOE. ¿Ignora Vara que todo esto sopla las velas del adversario? ¿Quién está en la tienda? Él sabrá, pero estar en tres sitios a la vez es atributo divino, solo reservado para la Cospedal.



sábado, 7 de enero de 2017

NO SE QUIEREN ENTERAR

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                 La calma del encinar
                 NO SE QUIEREN ENTERAR

                                                        Tomás Martín Tamayo
                                                        tomasmartintamayo@gmail.com
                                                        Blog Cuentos del Día a Día

En el PSOE no se quieren enterar, prefieren tragar saliva, mirar al infinito, sacar pecho y seguir a su bola. Vamos, como si no hubiera ocurrido nada, porque para ellos los que vemos grietas en el casco del barco somos unos agoreros que no tenemos ni idea de política y, aún menos, de la colosal fortaleza del PSOE. Todavía no se han enterado de que un trozo de hielo a la deriva hundió al Titánic. Siguen enredando, se hacen trampas en el solitario y pierden el tiempo con artificios de gestoras inútiles, que no sirven ni para taponar una botella. (¡De parte del PP que dejéis la gestora para siempre, please!) Pretenden cerrar la herida en falso, ahora con la “democrática” pretensión del candidato único, sin aceptar que lo que tienen es una brecha tan complicada que casi vale menos hacer un barco nuevo. Y deprisa, porque el tiempo juega contra ellos, la mar está picada y los demás siguen navegando. Vamos, chungo, chungo.
 
 Los imperios caen más por la constante y eficaz gota china de los errores que por el furor arrasador de un tsunami, pero los lumbreras del PSOE, los de arriba, siguen creyendo que la caja de parches que tienen es un quirófano en el que pueden afrontar con garantías la intervención más delicada y urgente… ¡Qué leche se van a pegar! Cuando cayó el Imperio Romano, llevaba casi cien años descomponiéndose, previsible su final porque lo único que les quedaba era la inercia del poder que un día tuvieron. Si no cambian el chip a la de ya, en el PSOE todo será más rápido porque aquí hay que pasar la ITV política cada cuatro años. Cómo estarán de perdidos que ahora se empeñan en inflar el botecito de Zapatero, reivindicando al necio sublime que los dejó en un imposible y puso a España en dique seco. (¡De parte del PP que sigáis procesionando a Zapatero, que están dispuestos a pagaros peana y bocadillo!)

Y no se vislumbran alternativas, porque si a Pedro Sánchez no lo quieren los de arriba ni la derecha, a Susana Díaz no la quieren los de abajo ni el electorado de izquierda y los dos están amortizados. Incluso Guillermo Fernández Vara, el otrora hombre cauto y prudente, está tocado del ala por ir de rociero cantor, siempre a la sombra de la señora del sur. Vaya papelón el suyo, porque esta vez, aunque lo ha intentado, ha tirado la piedra pero no ha conseguido esconder la mano. (Plas, plas, plas de parte de Monago y Álvaro Jaén).

Pero la cúspide socialista, cayendo en el onanismo para recoger  aplausos de complacencia, no se quiere enterar de que han quedado enredados en las redes del gran pescador de oportunidades. Sus cataplines los tienen en las manos de un Rajoy que no dudara en girar la muñeca cuando le venga bien, que siempre será cuando al PSOE le venga mal. Si se ponen de alfombra no se comen un colín y si no lo hacen, Rajoy convoca elecciones y se quedan a dos velas. Lo hará porque si la alternativa es Podemos, tenemos Rajoy para rato. Y “tic-tac, tic-tac, tic-tac” el reloj sigue a su paso, llegará la hora de la verdad y entonces, solo entonces, volverán a pelearse para medir quién tuvo más culpa en el desaguisado. ¡La culpa es del viento!, que diría el gran Zapatero.

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sábado, 31 de diciembre de 2016

ZOPENCOS Y PETARDOS

                  La calma del encinar
                  ZOPENCOS Y PETARDOS

                                                Tomás Martín Tamayo
                                                tomasmartintamayo@gmail.com
                                                Blog Cuentos del Día a Día



Un zopenco y sus dos zopenquitos, cargados de petardos como para pelearse con Rambo, se empeñaban ayer en competir, en una plaza pública, -pongamos que hablo de la del Hermano Daniel Goyoaga-, para ver quién atronaba más al vecindario y a los pobres perros, para los que estos días son un calvario. Ante la insistencia del petardeo una vecina, que tiene a su madre enferma, bajó para pedirles educadamente que cesaran pero el señor de los truenos y sus alevines se crecieron con el rotundo argumento de “¡estamos en Navidad!”. Por la tarde el sitio parecía una competición de “mascletás”, porque los zopencos eran multitud y el ruido debía oírse en el Ayuntamiento y en la policía, pero a nadie se le ocurrió acercarse para preguntar quién había declarado la guerra al vecindario. ¿Para qué meterse en líos, con lo fácil que resulta poner la papela de una multa en el parabrisas del coche?

Cuando uno se encuentra con gente que no atiende a razones, lo civilizado es acudir a la legalidad y pedir el auxilio de las autoridades, porque hay una normativa autonómica, recordada por bandos municipales, que prohíbe los petardos, pero demostrado está que en Badajoz las únicas normas que hay que cumplir son las que afectan a la circulación, porque el ordeño económico del conductor es menos complicado, más rápido y lucrativo para las arcas municipales. Y eso es lo que importa. Si a diario hay accidentes por colisión entre peatones y ciclistas que invaden su espacio, eso no tiene importancia. ¿Alguien lo impide? Las normas no se imponen por articularlas. Tampoco importa que en determinados lugares los vecinos tengan que abandonar sus casas los fines de semana por el ruido. O que cuatro gamberritos destrocen fuentes y parterres de mármol, rompan bancos de hierro e impongan su ley en algunas plazas, por las que es peligroso pasar a determinadas horas.

Están prohibidos los petardos en Extremadura. ¿Y en Badajoz? Un bando del alcalde dice que sí, qué gracia. En una céntrica avenida, ayer mismo, los tiraron a los pies de dos municipales -muy ocupados en sancionar a vehículos estacionados en doble fila-, que se limitaron a reír la gracia de los petarderos. Lo lamentable es que el ruido indiscriminado, a cualquier hora y en cualquier lugar, tiene consecuencias desastrosas para los pobres perros, para los niños, para los ancianos y para todos, porque la diversión consiste en asustar a los transeúntes con la detonación. ¡Esa es la gracia! Hace días un perro “labrador”, al que estaban adiestrando como guía de ciegos, falleció por el estrés que le produjeron los petardos. Ese perro tenía más alma y conocimiento que todos los petarderos juntos ¿La solución es irse, alejarse de la ciudad, señor alcalde?

Si es difícil entender a los mamarrachos que se divierten así, aún más difícil es comprender la tolerancia y pasividad de los que deben impedir que impere la ley de la selva. Os lucís, señores munícipes, arbitrando tantas medidas, que solo sirven para derrochar papel y tiempo. En Badajoz tenemos mil mandamientos que se resumen en uno: circulación vial. Todos los demás son pecadillos, no hay que exagerar. ¿Hay que organizar “milicias ciudadanas” para defenderse de tanto energúmeno? Parece necesario pero ¿para qué os tenemos? Algunos principales que conozco, en días de ruido se van lejos para ponerse a salvo y disfrutar tranquilamente de la holganza que entre todos les pagamos. Oídos que no oyen…
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