lunes, 21 de junio de 2021

 

                   
                       
La ventana indiscreta

                     COITUS INTERRUPTUS

 

                                                   Tomás Martín Tamayo

 

Cuando Pilato fue depuesto como prefecto de Judea se dirigió a Capri para dar explicaciones a Tiberio, pero en el trayecto el prínceps falleció y Pilato siguió hasta Roma para dárselas a Calígula, el nuevo emperador. Durante tres días estuvo en palacio esperando ser recibido, pese a que uno de los más cercanos, Clemente Helicón, había intercedido por él. En la tarde del tercer día, Calígula salía precipitadamente hacia el Senado, rodeado de la guardia pretoriana, secretarios, senadores… y  en un pasillo cercano a la puerta, al pasar a la altura de Pilato, Helicón le susurró algo al oído. Calígula giró y fue directamente hacia él: “Me dice Helicón que has sido prefecto de Judea y que ahora quieres irte… ¿Adónde quieres irte?” “A Vienne, imperator”. Calígula se dirigió a un lictor: “Prepara lo que haga falta y que se vaya a…a… ¡A donde quiera! (De “El enigma de Poncio Pilato”)


 

Biden no es Calígula y Pedro Sánchez no es Pilato, pero la imagen parece calcada. El presidente de EE.UU caminando deprisa,  sin apenas bracear, mirando al frente, rodeado a prudente distancia por su comitiva y a su lado Pedro Sánchez, mirándolo, buscando un gesto de complacencia que Biden no concedió. En un momento le pasó la mano por la espalda, como diciéndole: “Vete, seas quien seas, vete donde quieras”.

 

Sesenta pasos, cuarenta segundos caminaron juntos, tiempo suficiente para,  según Pedro Sánchez, abordar asuntos como la situación de Latinoamérica, el problema migratorio, la pandemia y de los acuerdos multilaterales”… ¡Eficacia, en cuarenta segundos, rodeado de gente y caminando a toda leche! Y dicen que las cosas de palacio van despacio. Fue un “coitus interruptus”,  porque faltaron diez pasos… Dios hizo el mundo en siete días, pero a Pedro Sánchez le sobran seis y medio.

 

En EE.UU siguen recordando el papelón de Zapatero, sentado al paso de su bandera, y no ignoran las barbacoas del gobierno socialcomunista de España con las dictaduras  caribeñas  y sudamericanas. Nuestro papel en el ámbito internacional es irrelevante porque la originalidad pintoresca tiene un precio. Conocen nuestro desnorte, el guirigay autonómico, la división de criterios dentro del propio Gobierno, sus contradicciones diarias… Como “del mal, el menos” pese a todo, les parece más fiable Marruecos que tiene una dirección definida y en su seno no se pisan la manguera.

 

La UE  ha  dicho, poco más o menos, lo que Calígula le dijo a Pilato: “Las fronteras de España son también de la UE, bla, bla, bla”.  Y a otra cosa, mariposa. De los miles de menores utilizados por el señor feudal de Marruecos, nada. Y de concretar sanciones, tampoco, pero eso no importa porque Pedro Sánchez y su maquiavelito están en lo esencial, cosas que ponen el pan en nuestra mesa, como exhumar a Franco, desplazar a Susana Díaz en Andalucía, pagar el diezmo a los separatistas con los indultos, chalanear con los proetarras, repartir “la foto de Colón”, hablar de progresismo, altura de miras…, una criptomoneda que nos pondrá en órbita o la agenda 2050. Un no parar, el presidente necesita un descanso. De siglos.

 

 

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sábado, 19 de junio de 2021

 

                        


  La calma del encinar

                          SALIR DEL AGUJERO

 

                                            Tomás Martín Tamayo

 

Después de más de un año de confinamiento, entre obligatorio y voluntario, hemos salido del agujero para encontrarnos con nuestros hijos y nietos. Para los amigos aún es pronto. Tengo una hija que, tal vez por deformación profesional, es médico, nos ha tenido bajo un control férreo y cada vez que se acercaba el añorado reencuentro surgía algún impedimento que lo frustraba. Un niño que tosía, otro con unas décimas, el vecino hospitalizado, el aula del colegio que se había cerrado, un compañero de profesión que había dado positivo… Un sin vivir porque el bichito tiene infinitas cabezas y había demostrado sus preferencias por los de edad “asentada”. Pero como todas las monedas tienen dos caras, si una es la amenaza y el peligro, en la otra anida el sosiego, la paciencia, la calma… Y esos factores nos han ayudado para soportarlo.

 

Salir después de un año de aislamiento evidencia aristas que ignorábamos porque, durante este tiempo sin bares, restaurantes, amigos, bodas, bautizos y encuentros familiares, la agorafobia, aun leve, hace acto de presencia y en los espacios abiertos pueden verse amenazas que solo existen en nuestra cabeza. ¿Así ha sido? Sentarnos frente al mar de Sanlúcar de Barrameda para degustar  una copa de manzanilla y unos chopitos, resultaba algo inquietante, pero tras el primer momento el sosiego se impone y con la segunda manzanilla la amenaza parece balancearse con las olas.

 

Ya sé que la comparación es muy desproporcionada, pero la agorafobia tiene muchos grados y creo que, de alguna forma, el mundo entero ha entrado en su redil.  He conocido  a reclusos que, siendo gallitos en el corral de la prisión, se mostraban angustiados los días previos a su liberación,  porque eran conscientes de que, al otro lado del muro, les esperaba un mundo que desconocían y que intuían hostil. Tuve un alumno que era una especie de hombre orquesta en los negocios carcelarios,  porque allí dentro no se movía una loseta sin que él lo supiera,  desde el trapicheo de drogas a las apuestas, pero que el día de su liberación, después de quince años preso, estuvo esperándome cinco horas en la puerta para que yo le llevara hasta la estación de autobuses “porque yo no sé cómo funciona la calle”. Se mostraba tan desasistido que tuve que acercarme a la ventanilla para sacarle el billete hasta Sevilla y al final casi subirlo al autobús. “¿Quién te ha visto y quién te ve, Gordillo?” “Ya ve usted, la vida, don Tomás…”

 

Después de un año, vacunado y con una incidencia muy baja en el entorno, ha sido especialmente gratificante encontrarnos con nuestros hijos, la algarabía de los niños, compartir un plato, saborear una cerveza, la caricia del viento, el rumor del mar… Placeres en los que no reparábamos antes de que el virus pusiera rejas en nuestro horizonte. “La vida”, a la que hacía referencia Gordillo, volverá algún día, pero no nos van a devolver lo que nos han quitado y cuando salgamos  de esta pesadilla entraremos en un espacio más minimalista que el que hemos tenido, tan barroco por  su exuberancia ornamental. Aprenderemos a acercarnos a la ventanilla y pedir, sin que nos tiemble la voz, un billete hasta… Tal vez hasta un pasado que dijo adiós para siempre.

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                       La ventana indiscreta

                           SE COMPRA, SE VENDE, SE CAMBIA

                                                          

                                                             Tomás Martín Tamayo

 

Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 del Gobierno de Pedro Sánchez dice que “si  Puigdemont vuelve a España no puede ser detenido”. Acabáramos, si es su criterio debería haber dimitido diez minutos antes, pero no hay que descartar que sea una liebre que suelta maquiavelito Redondo para que vayamos familiarizándonos con su carrera, como hicieron con el anuncio de los indultos. Cucharadita a cucharadita, como el aceite de ricino. De un Gobierno/mercadillo puede esperarse cualquier aberración estratégica.

 

¿En qué idioma tienen que decirle los independistas a Pedro Sánchez que su “buenismo” falsario, hablando de reconciliación, distensión, perdón, convivencia, encuentro, solidaridad y magnanimidad,  es una antigualla que no cuela? Ellos, mucho más dignos, perseverantes y con las ideas más claras que el Gobierno,  exigen una… ¿Mesa de diálogo para dialogar? No,  mesa de diálogo para que el Gobierno ceda un referéndum pactado. “Si el Gobierno no accede el paso siguiente es la confrontación”. No se arrepienten de nada, pero el genio de la Moncloa cree que enterrando a Montesquieu para ocupar el Judicial y burlar unas sentencias firmes y razonadas, las exigencias  de los separatistas se van a disolver. ¡Para apagar el fuego, más gasolina! Eso es lo que el supremo progresista piensa hoy, porque ayer abogaba  por el cumplimiento íntegro de las condenas. ¡Cosas de Pedro Sánchez! Y los socialistas aplaudieron su rigor de estadista  con el mismo entusiasmo que su magnanimidad reciente de trilero. ¡Ay PSOE, quién te ha visto y quién te ve!

 

Y con este patatal, que se está debatiendo incluso en municipios menores, en las Cortes de Castilla y León ha surgido un nuevo Luis Mariano, pero desafinado. El procurador de Unión del Pueblo Leonés se puso de perfil en la votación para rechazar los indultos a los presos secesionistas porque, según argumentó,  “las Cortes son para hablar de otras cosas”. No dijo qué cosas, pero no votó. Con ese argumento igual puede caer en el afán reduccionista que impulsa a los jíbaros.  ¿Tampoco opinará si por un reparto caprichoso de los Fondos Europeos,  a Cataluña le asignan lo que corresponde a Castilla y León? Con la patochada de  que “mañana tocará Rociíto” ha demostrado su falta de compromiso, su inconsistencia argumental y  su puesta al día en el cotilleo. Comparte con los separatistas el criterio de que lo que ocurra en España a él se la refanfinfla.

 

Se entiende el voto en contra de Tudanca y demás porque, como se consideran procuradores del PSOE, el voto lo decide Pedro Sánchez, como consejero delegado de la empresa.    ¿Pero y la descacharrante María Montero, tránsfuga de Cs, votando sí a los indultos? ¿A quién representa más allá de su ombligo?

 

Algún freno habremos de poner a tanto desmán, que puede acabar con la credibilidad del sistema para contento de posicionamientos ultras. Es necesario sacar del Gobierno el mercadillo o al mercadillo del Gobierno. Pedro Sánchez y conmilitones ya han colocado el cartel: “Se compra, se vende, se cambia”.

                              



                     La calma del encinar

                     INIMPUTABLE E INNOMBRABLE

                                                         Tomás Martín Tamayo

 Se miraron de reojo y sobre el asfalto cayeron hilachas de las vestiduras al rasgarse: ¡Ha nombrado al Rey, ha nombrado al Rey! Qué osadía, la Díaz Ayuso, con Pablo Casado a su izquierda, se acercó al micrófono y sin anestesia, se preguntó por el papel o papelón del rey al ratificar con su firma la propuesta que el Gobierno le pase sobre los indultos a los secesionistas. Un trágala de mucha enjundia porque los futuros indultados, además de no reconocer a la Justicia española, a su Constitución y a la jefatura del Estado, se niegan a compartir espacio con él, desoyen las invitaciones protocolarias de la Casa Real y no participan en los gestos de cortesía que las comunidades tienen con el Rey. Ignoran la evidencia negando lo evidente.

 “¿Qué va a hacer el Rey de España a partir de ahora? ¿Va a firmar esos indultos? ¿Le  van a hacer cómplice de eso?” La diplomacia no es su fuerte, Díaz Ayuso usa y abusa de su desparpajo, pero soltó de una tacada varias liebres que huyeron despavoridas en todas las direcciones. Más allá del hecho en sí, señaló el papel, meramente ornamental de la monarquía que, en ocasiones como la señalada, no supera la condición de “tragasables”. Constitucionalmente el Rey solo tiene la opción de firmar lo que el Gobierno le pasa y no se cae en herejía por preguntar en voz alta para qué sirve una firma que es forzada y no puede cuestionar el fondo de lo que con ella se sanciona.  A efectos prácticos es como si Pedro Sánchez tuviera en su bolsillo un sello de caucho con la firma del Rey.

 Punto importante para una reforma constitucional que se hace inevitable porque, entrando en paradojas, ¿tendría el Rey que sancionar con su firma propuestas que atenten contra la jefatura del Estado o la propia institución monárquica? Ay, ay, ay. ¿No se reserva para el monarca ningún veto de conciencia? ¿El Rey es un brazo automático que no puede  entrar en el fondo de lo que firma? ¿Cuál es su responsabilidad en el asunto si se derivaran causas penales?

 La figura del Rey es inimputable con carácter genérico, algo que parece desproporcionado cuando se trata de asuntos que no afectan a su papel como Jefe del Estado. Y como es inimputable su padre no está imputado, pero ¿también es innombrable? A mí me pareció muy certero el señalamiento de Díaz Ayuso, marcando  la diana y adelantándose a lo que, inevitablemente, acabaría siendo centro del debate nacional. “Pronto, muy pronto”  según Miquel Iceta, bailarín y ministro de algo, el Gobierno aprobará los indultos y, forzosamente los pasará al Rey que, obligatoriamente, los tendrá que firmar. ¿Nadie iba a reparar en lo estrafalario del acto? Un Gobierno que aprueba unos indultos que necesitan ser refrendados por el Rey y un Rey obligado a firmar un guiso que no ha elaborado. ¡Cuánto paseíllo inútil, cuánta paradoja y qué galimatías!

 Al día siguiente las traducciones de lo que había querido decir la presidenta de la Comunidad de Madrid, salieron incluso de su propia boca, pero sobraban todas porque ella se explicó muy bien. Un papelón para todos por el desnorte de un Gobierno empeñado en mantenerse sobre el alambre a costa de lo que sea.


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sábado, 12 de junio de 2021

 


                          La calma del encinar

                          SALIR DEL AGUJERO

 

                                            Tomás Martín Tamayo

 

Después de más de un año de confinamiento, entre obligatorio y voluntario, hemos salido del agujero para encontrarnos con nuestros hijos y nietos. Para los amigos aún es pronto. Tengo una hija que, tal vez por deformación profesional, es médico, nos ha tenido bajo un control férreo y cada vez que se acercaba el añorado reencuentro surgía algún impedimento que lo frustraba. Un niño que tosía, otro con unas décimas, el vecino hospitalizado, el aula del colegio que se había cerrado, un compañero de profesión que había dado positivo… Un sin vivir porque el bichito tiene infinitas cabezas y había demostrado sus preferencias por los de edad “asentada”. Pero como todas las monedas tienen dos caras, si una es la amenaza y el peligro, en la otra anida el sosiego, la paciencia, la calma… Y esos factores nos han ayudado para soportarlo.

 

Salir después de un año de aislamiento evidencia aristas que ignorábamos porque, durante este tiempo sin bares, restaurantes, amigos, bodas, bautizos y encuentros familiares, la agorafobia, aun leve, hace acto de presencia y en los espacios abiertos pueden verse amenazas que solo existen en nuestra cabeza. ¿Así ha sido? Sentarnos frente al mar de Sanlúcar de Barrameda para degustar  una copa de manzanilla y unos chopitos, resultaba algo inquietante, pero tras el primer momento el sosiego se impone y con la segunda manzanilla la amenaza parece balancearse con las olas.

 

Ya sé que la comparación es muy desproporcionada, pero la agorafobia tiene muchos grados y creo que, de alguna forma, el mundo entero ha entrado en su redil.  He conocido  a reclusos que, siendo gallitos en el corral de la prisión, se mostraban angustiados los días previos a su liberación,  porque eran conscientes de que, al otro lado del muro, les esperaba un mundo que desconocían y que intuían hostil. Tuve un alumno que era una especie de hombre orquesta en los negocios carcelarios,  porque allí dentro no se movía una loseta sin que él lo supiera,  desde el trapicheo de drogas a las apuestas, pero que el día de su liberación, después de quince años preso, estuvo esperándome cinco horas en la puerta para que yo le llevara hasta la estación de autobuses “porque yo no sé cómo funciona la calle”. Se mostraba tan desasistido que tuve que acercarme a la ventanilla para sacarle el billete hasta Sevilla y al final casi subirlo al autobús. “¿Quién te ha visto y quién te ve, Gordillo?” “Ya ve usted, la vida, don Tomás…”

 

Después de un año, vacunado y con una incidencia muy baja en el entorno, ha sido especialmente gratificante encontrarnos con nuestros hijos, la algarabía de los niños, compartir un plato, saborear una cerveza, la caricia del viento, el rumor del mar… Placeres en los que no reparábamos antes de que el virus pusiera rejas en nuestro horizonte. “La vida”, a la que hacía referencia Gordillo, volverá algún día, pero no nos van a devolver lo que nos han quitado y cuando salgamos  de esta pesadilla entraremos en un espacio más minimalista que el que hemos tenido, tan barroco por  su exuberancia ornamental. Aprenderemos a acercarnos a la ventanilla y pedir, sin que nos tiemble la voz, un billete hasta… Tal vez hasta un pasado que dijo adiós para siempre.

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lunes, 31 de mayo de 2021

El Norte de Castilla/ Blog Cuentos del Día a Día/ POR "¨GüEVS"

 

 

 

 

 

                                 La ventana indiscreta

                                 POR “GÜEVS”

 

                                                           Tomás Martín Tamayo

 

Si el señor feudal de Marruecos abre la puerta para que sus súbditos salgan de la escuela y  hagan pellas, ¿en España no tenemos puertas para impedirlo? Algo he recorrido y en mi pasaporte hay sellos como si hubiera hecho cien veces el Camino de Santiago,  por eso me asombra que algunos lleguen a España  cargados de derechos. Intenten pasar a Marruecos por “güevs” y ya verán cómo se las gasta el de la chilaba dorada, al  que la UE regala  más de dos mil millones de euros anuales -que se incrementan con los 84 que aporta España- para que mantenga la puerta cerrada. Suena raro que retengamos en España a unos menores porque dicen que no quieren volver,  pero a los que reclaman sus padres desde Marruecos. Raro, raro.

 

Si España hubiera roto relaciones con los países que acogen a terroristas, secesionistas, golpistas, prófugos de la justicia… estaría aislada, pero los estornudos de don Mohamed pasan a la categoría de conflictos diplomáticos “muy delicados” y alcanzan un rango ante el que todos se ponen de perfil.

 

 He aprendido que al entrar en otro país hay que hacerlo con autorización, de puntillas y que el primer mandamiento es respetar sus leyes, sus costumbres y, sobre todo, las indicaciones de sus autoridades. Nunca tuve la ocurrencia de enfrentarme a la policía y estoy convencido de que si lo hubiera hecho, concretamente en Marruecos, hoy no podría escribir este artículo.

 

En democracias asentadas y donde todo depende de los sátrapas que gobiernan, queda claro que hay que respetar o la respuesta será inmediata y contundente. En el aeropuerto de Nueva York  un ordenador selecciona aleatoriamente a los turistas que tienen que hacer una parada mayor, sometiéndolos a un interrogatorio con preguntas tan disparatadas como “¿Tiene Ud. intención de atentar contra el presidente de los EE.UU?”. Por dudar o sonreír pueden aislarte ocho o diez horas, mientras hacen todo tipo de comprobaciones. O montarte en el primer avión de vuelta. Ninguna broma, forastero.

 

En Costa Rica un policía indica el taxi que tienes que coger para trasladarte desde el aeropuerto a San José y si lo rechazas pasas a la cola.... En Méjico quieren saber a qué vas, cuántos dólares llevas… Los canadienses se lo toman con calma y pasar los controles cuesta un par de horas. En Moscú eres un sospechoso. Poca fiesta con portugueses e italianos porque sus “guardiñas” y “carabinieri” tienen un sentido del humor muy limitado. Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania… Cero alegrías y menos zalamerías con los visitantes. En Noruega quieren saber por qué los elegiste... ¿Absurdo? Son sus normas y hay que respetarlas.

 

¿Por qué en España pueden entrar en avalancha  y a las bravas? Claro que duele la imagen de un guardia civil sosteniendo a un niño casi ahogado, pero  no se entiende que un sátrapa tenga la llave de España colgada de su cuello y que juegue con la vida de miles de niños mientras la comunidad internacional se encoge de hombros. ¿Es por “güevs”? Ah, entonces calladito estoy más guapo.

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sábado, 29 de mayo de 2021

HOY/ Blog Cuentos del Dáia a Día/ La ley electoral lo permite

 


                                  La calma del encinar

                         LA LEY ELECTORAL LO BENDICE

 

                                                  Tomás Martín Tamayo                                                              

 

 

Leo que la cuestión monárquica es el mayor freno para afrontar una revisión profunda de la Constitución, pero los expertos coinciden en que necesita pasar por el taller de chapa y pintura. La España de 1978 no es la misma 43 años después y la Constitución, que se hizo cuando se pudo, como se pudo y en una situación especial, intentó limar diferencias para ahormar un texto que no produjera sarpullidos. Hoy la Constitución y muchas de las leyes que en ella se fundamentan, dan lugar a despropósitos que no se corresponden con el tiempo.

 

Si las normas fueran inamovibles seguiríamos quemando brujas,  montando cruzadas contra los infieles o llevando jóvenes a los amos, para que se cobraran el derecho de pernada, pero las sociedades evolucionan y si sus normas evidencian aluminosis, exigen cambios que no se pueden eternizar. Una de las revisiones más urgentes es la de la Ley Electoral, que parece que no puede afrontarse  sin adaptar antes el texto constitucional. Eso dicen, aunque desde mi ignorancia no alcance a ver el corsé que la Constitución pone a la Ley Electoral.

 

 De momento hemos de aceptar como bueno que los votos no tengan el mismo valor,  porque los que se acumulan en una jurisdicción concreta pueden quintuplicar su representatividad en detrimento del disperso. Ya se sabe que dos millones de votos pueden no servir para nada a la hora de asignar escaños y que trescientos mil  son suficientes para formar grupo parlamentario e incluso para la formación de un gobierno, pero ¿cómo se cambia una ley que depende de los que se benefician de sus desvaríos? No nos hagamos ilusiones, PP, PSOE y los nacionalistas jamás afrontarán semejante reforma.

 

¿Es razonable que un prófugo,  como Puigdemont, pueda presentarse a unas elecciones autonómicas con el propósito de incidir en los mismos delitos por los que la Justicia lo persigue? ¿Y que sin poder pisar suelo español ocupe uno de los escaños de España en el Parlamento Europeo? El valor que la Ley Electoral da al voto se materializa en el hecho de que al candidato del PSC, que ganó las elecciones en Cataluña, no se le ha permitido presentar su alternativa al gobierno de la Generalitat. La Ley Electoral lo bendice.

 

Y vamos al terruño.  En Alburquerque un señor al que la Justicia le impide que se presente a las elecciones municipales, coloca a subalternos para seguir mangoneando un municipio que no puede pagar el gasto de una bombilla. Y el pueblo los vota mayoritariamente. A  los dos años, cansado de disimulo, se hace nombrar portavoz y coordinador, con mando en plaza y sueldo a cargo de un ayuntamiento que adeuda meses a sus funcionarios. A nadie le importa Alburquerque y lo más penoso es que parece que a la mayoría social de Alburquerque tampoco le importa Alburquerque… La Ley Electoral lo bendice.

 

¿Es razonable que en Badajoz un señor con cuatro escaños ostente la alcaldía y que el que ganó las elecciones, con doce, esté en la oposición? ¿Y que el gobierno de una ciudad como Badajoz, dependa de la decisión de un señor que, para más coña, se fue o lo echaron del partido con  el que logró el acta de concejal? La Ley Electoral lo bendice. Cualquier parida que se les ocurra, la Ley Electoral la bendice.

 

 

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lunes, 24 de mayo de 2021

EL NORTE DE CASTILLA/ Blog Cuentos del Día a Día/La ventana indiscreta

 


                    La ventana indiscreta

                    CUANDO LA DEMOCRACIA CHIRRÍA                                              

                                                                  Tomás Martín Tamayo

 

La democracia, como la vacuna de AstraZeneca, aporta beneficios pero también conlleva  riesgos de trombos y otras patologías colaterales. Muy cerca tenemos ejemplos que la ponen en evidencia por su indefensión, porque carece de mecanismos para evitar ataques que la desvirtúan  y parece que no tiene otro recurso que el de pagar peajes y poner la otra mejilla.

 

 ¿Había alguna duda de que las elecciones en Cataluña no iban a resolver nada y que solo servirían para que  tomaran impulso los separatistas? ¿No podía evitarse que un tipillo como Puigdemont, prófugo de la Justicia y abanderado del desprestigio de España en los foros internacionales,  se presentara a unas elecciones democráticas desde la que pretende la involución del sistema? ¿Tenemos los españoles que seguir pagándole su tren de vida, en un palacete de Waterloo, a alguien que no puede pisar España sin el riesgo de ser detenido? ¿Es muy democrático permitir que una comunidad puntera como Cataluña esté supervisada desde Bélgica por un mamarracho que odia a España y lleva años arruinando  a Cataluña? Después de tres meses de enredos y fantasmadas, resulta sarcástico que el sistema democrático permita que el que ganó las elecciones, el PSC, no pinte nada y  que entre todos, democráticamente, puedan distraerle un senador a  VOX.  Cuando aún no han iniciado la nueva pantomima, ya están exigiendo reuniones al Gobierno para concretar indultos, amnistías, más recursos…

 

¿El sistema democrático tiene que soportar en el parlamento español a enemigos de una España a la que odian o, en el mejor de los casos, les es indiferente porque lo que pretenden es romperla en su propio beneficio? ¿Puede un gobierno democrático apoyarse en los votos de filoterroristas, herederos de una banda de delincuentes con casi novecientos asesinatos? ¿Negociar con ellos y en una toma y daca, vergonzoso intercambio de cromos, cederles competencias penitenciarias para que los pistoleros obtengan beneficios para reírse de las víctimas y blanquear sus asesinatos? ¿Es muy democrático que el Gobierno de España se ahorme con el permiso de los representantes de ideas que la llenaron de temor, de luto y de dolor? Resultará democrático incluso el tiro en la nuca.

 

Cuando la democracia chirría hay que engrasar sus goznes,  observar su evolución para, como se hace con la vacuna de AstraZeneca, evaluar los efectos que ponen en riesgo su eficacia. Una democracia asentada admite revisiones y enmiendas capaces de corregir sus derivas hacia el esperpento. Corremos el riesgo de asentar una dictadura en el sistema democrático. Una bufonada es peor que una dictadura, contra la que nos levantaríamos los demócratas.

 

Podemos engendrar una democracia dictatorial, similar a las dictaduras democráticas en las que también se ejerce el recurso de elecciones “libres”, goza de tribunales “libres”, sindicatos “libres”, prensa “libre”… En las dictaduras también se vota y durante el denostado franquismo había votaciones para elegir a los representantes en las Cortes, hoy Congreso de los Diputados. ¡Y sindicatos! ¿No se vota en China, Marruecos, Venezuela o los Emiratos? Camelos, democracia y  dictadura, como el agua y el aceite, no mezclan, tenemos que elegir. Aceite o agua.

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sábado, 22 de mayo de 2021

Blog Cuentos del Día a Día. EL CISMA. La calma del encinar: HOY



 

                                           

                                          
                                        
La calma del encinar

                                        EL CIS-MA 

                                        (22/05/2021)

 

                                                        Tomás Martín Tamayo

 

El CIS  de Tezanos, casi doce millones de euros anuales, más que la Casa Real, tiene un centenar de trabajadores en nómina a los que se supone perplejos por las andanzas de su jefe, pero que quemen billetes no nos afecta. Parece que nos hemos creído la gilipollez de Carmen Calvo cuando dijo  que “el dinero público no es de nadie”. Viendo al CIS se ve a quien lo manipula y al que nombró al manipulador. Las “predicciones” del CIS han dejado al descubierto los manejos desvergonzados de la mano que mece la cuna y de su presidente que, a pesar de todo, no contempla la dimisión porque la desfachatez es un plus incluido en los 95.000 euros de su salario

 

 El CIS cuenta con un presupuesto que triplica al de todas las empresas demoscópicas juntas pero, burla tras burla, el recurso que le queda a Tezanos es argumentar que él no es adivino. Adivino, no, caradura, sí. ¿Los demás sí lo son? Hasta las prospecciones hechas por algunos medios con poquísimos recursos, señalaban la deriva extravagante del CIS -“mantenella y no enmendalla”-, empeñado en cocinar fraudulentamente la realidad que sus propias encuestas señalaban. El objetivo final era movilizar a los indecisos que apuestan por el ganador, pero lo que han logrado es un cisma entre el CIS y la sociología

 

 Tezanos debe ser cesado por convertir al Centro de Investigación Sociológica en el apéndice vergonzante de un partido, utilizando sus cuantiosos  recursos como una herramienta electoral del Gobierno. Bien servido van los que cambien sus estrategias electorales por las predicciones que salgan del CIS de Tezanos y lo que no se entiende es que, todavía, los medios de comunicación sigan haciéndose eco de sus patrañas partidistas.

 

Predijo en 2018 que en Andalucía la izquierda superaría a la derecha, alcanzando la mayoría absoluta. Ganó la derecha. Predijo la reelección de Manuela Carmena en Madrid, ganó la derecha. En 2019 vaticinó para el PSOE 150 escaños, que sacó 30 menos… Ahora adelantó para Madrid primero un empate técnico entre la izquierda y a derecha y después una mayoría absoluta para la izquierda con 73 escaños. Solo la candidata del PP sacó más escaños que toda la izquierda junta. Y para que no quedara duda alguna sobre su bochornosa parcialidad, ocupando el puesto que ocupa, el día de reflexión se desahoga con un eructo, ofendiendo a la candidata del PP y a su electorado “tabernario”.


 Se dice que lo peor de “los cuernos” es que se infecten, pero Tezanos, que se define como  un “científico social”, para hacerlo verdad, asegura que él “piensa seguir trabajando con el mismo rigor y transparencia como ha trabajado hasta ahora”. Encima cachondeo, le faltó decir “hasta que se infecte”. Y lo más penoso es que se sabe que los datos que aportan los encuestadores del CIS son de absoluta solvencia y que la podredumbre emana de la interpretación estrafalaria que de los mismos hace su presidente.


 Buena ocasión para achicar las colas del hambre con los 12 millones de euros que cuesta el guateque de Tezanos. Y para liberarnos del sofoco mensual de un caradura sin remedio.

 

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lunes, 17 de mayo de 2021

 


 



                   La ventana indiscreta

                   CUPONES PREMIADOS

 

                                                                     Tomás Martín Tamayo

 

 Pablo Casado ha cambiado su aspecto dejándose barba,  ha aprendido a sostener una sonrisilla enigmática, no bracea tanto, mira con seguridad a la cámara y enfatiza al hablar como el que espera que tomen nota de lo que dice. El contrapeso es la pérdida de frescura, mucho cinismo, desfachatez  y la adquisición del descaro entrando, como Pedro Sánchez, en el club de los que desprecian la memoria colectiva y consideran que pueden decir una cosa y la contraria sin salir de una loseta. Pero el continuismo le delata porque mantiene la esencia del PP que dejó Rajoy y siguen dirigiendo el partido los “grandes quemados” que pululan en pueblos, provincias y comunidades. Algunos incluso repetirán, por inercia y porque en la oposición se gana más y se vive mejor que en su trabajo. Los que lo tienen. Eso sí,  cuando las salpicaduras de la corrupción cayeron sobre el traje del nuevo PP que él cree representar, explicó su filosofía del cambio: Cambiar de sede. ¡Yatá!

 

Si en febrero no quiso pringarse en el estropicio de las elecciones catalanas, ahora se ha subido a los hombros de Isabel Días Ayuso, acaparando el protagonismo en el balcón de la sede que le da repelús, el mismo desde el que Aznar y Rajoy levantaron el brazo tras éxitos electorales indiscutibles. Viéndole con la Ayuso resultaba difícil saber cuál de los dos había ganado las elecciones. Y si en febrero afirmó que “no se pueden extrapolar los resultados de las elecciones en Cataluña al ámbito nacional”, ahora cree que “las elecciones en Madrid marcan una nueva tendencia en España”. Pablo Casado, como buen oportunista, solo compra cupones premiados. Mejor si se los regalan.

 

En lugar de plantar cara al insomne mentiroso patológico, buscó su complicidad y, para evitar que desde la tribuna le fustigaran con el recurso de “la foto de Colón”, se hizo perdonar rompiendo todos los puentes de encuentro con VOX para, por un ratito, formar parte de la “progresía” que representan PSOE, Podemos, Bildu, ERC y demás tropa, que acabaron haciéndole guiños de complacencia. Días después PSOE, PP, Podemos y PNV se repartieron el consejo de RTVE. Otro yatá.

 

“Pos fueno, por fale, pos malegro” que diría Makinavaja, pero parece muy extravagante pretender hacer causa/efecto de aquella hazaña, asentando sobre ella el éxito de  Díaz Ayuso: “La moción de censura de Vox se explica con lo que ha pasado en Madrid. El PP ha duplicado su resultado y Vox ha subido un escaño”. Según Casado, los madrileños al votar a Díaz Ayuso, se acordaron de su discurso “rompepuentes” en el Congreso. Fino, filipino.

 

Alguien debería decirle a Casado que el éxito de Díaz Ayuso es que a ella se enfrentó “cuerpo a cuerpo” el presidente del Gobierno y que el vicepresidente hizo lo propio para, entre los dos, hacerle un bocadillo que al final se quedó en pan con pan porque doña Isabel les hizo un corte de mangas. Casado, hasta ahora, lo más evidente que  ha hecho es dejarse la barba. 16/05/2021

 

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sábado, 15 de mayo de 2021

HOY, La Calma del encina: Ñúes al galope

                                                        La calma del encinar 
                                                        ÑÚES AL GALOPE

                                                                            Tomás Martín Tamayo 

 En 1902, Don Benito se convulsionó con dos crímenes que conmovieron a España durante meses y no había posada, fonda o pensión para acoger a tanto periodista desplazado hasta allí. El típico señorito de la época, ayudado por un criado, asaltó una casa con la intención de violar a Inés María, una joven de 18 años que se resistió hasta la muerte. Todavía, 119 años después, sobre su tumba se marchitan flores frescas. Como no es este el tema central de lo que quiero escribir, abrevio la historia: También mataron a la madre y después de muchos meses de dudas e indagaciones, los culpables fueron detenidos, juzgados y condenados a muerte.

 Y aquí surge el hilo conductor de mi relato porque el pueblo, -¿negacionistas con razones?-, creía menos en la Justicia que en el poder del señorito y se negó a que el juicio se celebrara fuera de Don Benito, exigió que la sentencia no se eternizara con apelaciones interminables y que la ejecución, por garrote vil, se hiciera con testigos. No se fiaban de las vacunas de la Justicia. Ahí acaba la historia de los ejecutados y empieza la de los negacionistas que no se creían la ejecución ni habiéndola presenciado y desfilaron ante los cadáveres pinchándolos con alfileres para ver si reaccionaban. Cuando acabó el cortejo, de más de seiscientos, los ejecutados tenían el costado y las piernas como un colador.

 Los nuevos negacionistas, incrédulos como los dombenitenses de la ocasión, tienen un perfil más confuso y no se sabe que es lo que niegan, pero no son ignorantes y ellos ponen la negación donde los demás situamos la duda. No confundir idiotas, ñúes de dos patas, con negacionistas porque estos demuestran, junto a su reserva, respeto.

 El problema de los ñúes es la ignorancia y que no les importan padres, hermanos, vecinos, condiscípulos, compañeros de trabajo… Pasan del dolor ajeno y les es indiferente lo que ocurra más allá de sus pezuñas. Para ellos cuenta más la diversión y la jarana que la tragedia. Les son indiferentes los cuatro millones de vidas que el virus se ha llevado, que la aportación española supere los 140.000 y que en Extremadura hayamos contribuido con mil ochocientos muertos.

 Cuando el tanatorio improvisado en el Palacio de Hielo madrileño estaba saturado y las funerarias de la capital desplazaban a decenas de víctimas a otras provincias para ser incineradas, las imágenes deberían haber ocupado las portadas en periódicos e informativos para que los ñúes las vieran. Y hacerlos pasar por alguna residencia en las que unos ancianos compartían habitación con otros muertos… Pero creo que ni así.

 El pasado fin de semana – ¡nueve, ocho, siete… dos, uno, cero!-salieron en estampida para celebrar el final de las restricciones, como si fuera el pistoletazo para una maratón. Pese a la ignorancia que demuestran, se saben en un Estado garantista y se enfrentan a la policía, arrasan el mobiliario de muchas ciudades y con el justificante de las denuncias se limpian el rabo. Trescientos botellones en Madrid, más de veinte mil ñúes sueltos por Barcelona, atiborrada la plaza Mayor de Salamanca, Sevilla, Córdoba, Santander… ¿500 jóvenes en un botellón de Badajoz? La pandemia nos ha dejado claro que para el ñus no hay más razonamiento que el del palo y el cerrojazo. O que en plena travesía los coja el cocodrilo. 15/05/2021

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