FLORIÁN RECIO POR LA
SENDA DE HERMAN MELVILLE
Tomás Martín Tamayo
Lo que salvaría del fuego
Florián
Recio
Ed. Amazon
398 páginas
“Lo que salvaría del fuego”
(Novela), es la cuarta publicación de Florián Recio en lo que va de año, tras
las obras de teatro “El enemigo del pueblo”, “La aparición” y el logrado ensayo
“Apocalipsis imbécil”, que confirman la versatilidad del almendralejense que,
en otras entregas anteriores, demostró solvencia narrativa y originalidad en la
narración corta.
En el Siglo de las Luces, Abelardo
Contreras, un joven médico, hijo de un médico rural, consigue un puesto como adjunto
de la cátedra de Medicina de la Universidad de Salamanca. Decidido a renunciar
a un futuro que ve reflejado en el presente de su padre, afronta el riesgo de
lo desconocido y deja atrás la comodidad asegurada, ignorando que le esperaban
andanzas que jamás había imaginado y que nada tenían que ver con sus estudios o
su destino. La obra, trepidante de principio a fin, no da sosiego al lector y
encadena aventuras y desventuras, con guiños cinematográficos que haría las
delicias de Johnny Depp y siguiendo -naufragio incluido-, la senda narrativa de
Herman Melville, al que recuerda en las páginas que dedica a la mar enfurecida.
El protagonista abandona su
núcleo familiar, camino de Salamanca, pero los tumultos contra Esquilache
cambian su destino, porque, impropio de alguien que no sea un aventurero,
acepta la encomienda de entregar en Sevilla un paquete cuyo contenido ignora.
Un cambio brusco en el inicio sosegado que apuntaba la narración, porque el
joven galeno pretende pasar del aburrimiento de la aldea que lo encorsetaba, al
afán profesional de lo que podía esperarle en Salamanca, pero, sin mucha
resistencia, lo cambia todo para hacer de recadero de un noble que le propone
un cometido aparentemente sencillo. En su deambular, lleno de sobresaltos y
dificultades, va incorporando personajes que comparten sus desdichas, con
descripciones de rápidas pinceladas, aunque se detiene en Melchora, una negra,
atropellada por la vida, que sube en el relato hasta el pedestal de una
verdadera heroína.
Desde una visión muy
personal, entra en escena a personajes
claves en la Revolución Francesa, como Voltaire y Rousseau, a los que hace
competir. En “Lo que salvaría del fuego”, Florián Recio usa todos los
ingredientes de la novela de aventura, el amor, el odio, la intriga, la vileza,
el honor la amistad… para sumergirnos en un mundo lleno de incertidumbres,
misterios y peligros, que los protagonistas sortean con desigual fortuna. Como
novela de aventuras solo necesita un productor que arriesgue por una buena
historia.
Siguiendo las estaciones
preceptivas en todo libro de aventuras que se precie, al final los buenos ganan
y los malos se olvidan. En una escena muy lograda, en la que se ven más
fotogramas que texto, Abelardo, a punto de ser colgado, es salvado por el
estruendo de una carroza que entra atropelladamente en la plaza del cadalso y
de la que bajó Voltaire, para poner fin a la ejecución. Al final, busca el sosiego
y aburrimiento aldeano del que huía y decide sustituir a su padre como médico. La
negra Melchora, cansada de esperar amores que no le corresponden, se embarca
hacia la América de sus sueños y Voltaire y Rousseau, caballeros al fin, se
despiden, fraternalmente, subidos al estribo del adiós definitivo.
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