Con un par
- Hoy
- TOMÁS MARTÍN TAMAYO
Pedro Sánchez ha pactado con la extrema derecha europea para salvar el puesto de Teresa Rivera en Bruselas, pero lo ha hecho con tanta naturalidad que, más allá de algún señalamiento aislado, apenas ha trascendido. Ese pacto pone en cuestión toda su política y deja en evidencia la estrategia de sus socios en España, que vendieron que el diluvio universal se evitaría erradicando cualquier posibilidad de que Vox llegara al Gobierno de la mano de Feijóo. El posible acuerdo de PP y Vox penalizó al Partido Popular en las últimas elecciones generales y fue la justificación para el contubernio que vino después al grito de «Cuidado, que viene la extrema derecha». ¡Qué miedo! Aún así y por mucho que grite el gran falsario, las elecciones las ganó el Partido Popular (137 PP, 121 PSOE). Todos, investidos de progresismo, pusieron pie en pared para que la extrema derecha no tocara pelota pero, mientras se demonizaba el posible acuerdo de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, él pactaba con la extrema izquierda, con la misma naturalidad que ahora lo ha hecho con la extrema derecha europea. De rondón, se aliaba con separatistas, golpistas y proetarras. ¿Quién lo vendió bien? Pedro Sánchez. La política no está para ganarse el cielo y «al final, el que se salva sabe y el que no, no sabe nada».
¿Cree alguien que el presidente del Gobierno haría remilgos a parapactar con Vox, si pudiera? Lo haría sin un parpadeo y lo vendería como un acto patriótico y progresista. ¿Cree alguien que el mentiroso compulsivo prefiere antes a los etarrines de Bildu que a la derecha de Vox? Si Vox apoyara a Pedro Sánchez entraría en el club selecto de los progresistas, sin renunciar a ninguno de sus postulados, y pasaría de odiosa extrema derecha, franquista, ultramontana y cavernícola a progresista «pata negra». En el club privado del señor de las moscas, sobrevuelan moscardones más extremos que Vox, pero con el marchamo añadido de separatistas, golpistas, fugados de la Justicia, nacionalistas, supremacistas, filoterroristas…. ¡Y ahí siguen, chupando, porque España les importa lo mismo que a Pedro Sánchez. A ellos les preocupa su terruño y a Pedro Sánchez su ombligo.
Ahora Feijóo se ha puesto al frente de la manifestación, para que Teresa Ribera no consiguiera la vicepresidencia de la Unión Europea, confiando en que los populares europeos iban a secundar su veto a la candidata sanchista. ¿Qué ha pasado? Que la tal ya ha sido ratificada, porque el insomne, sin complejo alguno, ha pactado con la extrema derecha europea de Viktor Orbán, el autócrata húngaro y de Giorgia Meloni la, hasta ahora, neofascista italiana. De puntillas y con sordina, pero lo ha hecho. ¡Con un par!
Subir al cuadrilátero para «pelear» con alguien que lleva arena en el bolsillo para cegar al rival, exige un planteamiento menos pío y acomplejado. No es equitativo que un púgil pelee con reglas y el otro no respete ninguna. Que uno lo haga sin límites éticos, políticos, cívicos, morales... y el otro cargado de limitaciones. Y con complejos.
La mochila de Pedro Sánchez es una madriguera llena de conejos y nos queda mucho por ver. Si algún día se va, no será por sus escrúpulos y si tuvo como vicepresidente a Pablo Iglesias, no lo veo con remilgos para no hacer lo propio con Santiago Abascal. Mientras él pueda seguir, todo lo demás son fruslerías de beatas, lo acaba de demostrar. Otra vez.
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