miércoles, 6 de enero de 2016

POCO REFINADOS



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                                 La calma del encinar
                                 POCO REFINADOS

                                           Tomás Martín Tamayo
                                                  tomasmartintamayo@gmail.com
                                                  Blog Cuentos del Día a Día


Por amistad con Alfonso Gallardo y Juan Sillero, (amistad que sigo conservando con ambos, pese al distanciamiento entre ellos), supe del proyecto de la refinería en sus albores, prácticamente desde su esbozo inicial,  pero me lo contaron como una confidencia y como tal la guardé. De ahí mi perplejidad cuando un mes después, Ibarra, en su discurso de investidura, la vendió como una iniciativa propia o de su gobierno para la legislatura que se iniciaba. Fue, claro, la estrella del repertorio de promesas, porque Ibarra hizo especial énfasis al presentarla, adornándola con su habitual desfachatez, como si tuviera en la cabeza hasta el último tornillo. Yo era diputado independiente,  dentro del grupo Popular, y aquel día estaba sentado al lado de Carlos Floriano, que seguía el discurso del candidato con especial interés porque,  horas después, tenía que darle réplica. Floriano se inclinó y me preguntó si yo sabía algo de aquello. Le dije que no, pero que el proyecto anunciado coincidía con otro que preparaba un grupo empresarial.

No era otro, era el mismo proyecto pero, pese a conocer bien a Ibarra, no se me ocurrió en aquel momento que pudiera vender como propia una iniciativa empresarial ajena. La conclusión es que, con aquella estrafalaria incursión, la politizó y la refinería nació muerta porque, a partir de aquel momento se la juzgó como una iniciativa política que se puso bajo todas las lupas, entrelazando aún más el interesado rumor de que Gallardo era el empresario de la Junta y que la  Junta era el asidero institucional de Gallardo. Era mentira, bien lo sé, pero si es palmípedo, anda como un pato y hace cuá-cuá, es un pato y demostrar lo contrario resulta fatigoso y prácticamente imposible.

Vamos, que la refinería al nacer se resbaló de las manos de la comadrona y se mató al estrellarse contra el suelo de la política. Días después fui a Jerez para hablar con Alfonso Gallardo  y, delante de Juan Sillero, le dije que el producto se había vendido de la peor manera posible y en el peor de los escenarios, pero me volví con la sensación de que ninguno de los dos supo dimensionar mi alerta. Creo que incluso estaban conformes porque eso les abría un pasillo por el que circular sin obstáculos con toda la tramitación que el proyecto conllevaba. Un error detrás de otro. Cuando surgieron las primeras protestas, el PSOE convocó en Villafranca de los Barros una manifestación a favor de la refinería, a la que acudió el propio Ibarra, su gobierno, diputados, senadores, alcaldes… Eso fue aún peor que la venta de la misma en sede parlamentaria, porque acabó por escorarla definitivamente, dando razones al rumor de que Ibarra y Gallardo, Grupo y Junta eran la misma cosa, situando detrás del contubernio a Paco Fuentes, sobrino del empresario y mandamás incuestionable en el PSOE.
 
Ocho años después Ibarra se fue sin concluir los trámites, las multinacionales petroleras siguieron haciendo presión en los diferentes ministerios, a Vara le dejaron la patata caliente en sus manos y no supo o no quiso sostenerla, hasta el punto de que cuando llegó el PP, a la refinería ya le habían dado la extremaunción tres veces. Ahora llega el DEP definitivo con la publicación en el DOEX de la declaración desfavorable de la Junta de Extremadura, mientras otras dos refinerías  se han levantado en otros puntos de España… Tuvo un mal comienzo, no era previsible un buen final.

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2 comentarios:

arb dijo...

Tengo a mucha gala haber sido el primero que alzó la voz contra la refinería, en internet. Y haber estado al pie del cañón contra l amisma. Incluso haber sido ninguneado, menospreciado, chalaneao por oportunistas, venidos muy luego, para medrar. Y lo puedo mostrar y demostrar de largo.
Soy corresponsal de un medio, que fue de los primeritos en Internet, llamado El Pollo Urbano, que nace en Zaragoza. Por mi vida y conocimientos acepté de uno de sus fundadores colaborar con trabajos varios y libres, y hacer lo que llamé CRÓNICA EXTREMA. Una especie de crónica mensual, desde 1995, que si los políticos de garrafa, y no políticos, la leyeran, o hubieran leído, lo mismo otro gallo cantaría por estas cocorotas extremeníes.
Me opuse a la refinería, como me opongo al uso de vehículo automóvil particular, siempre que no esté justificado y permitido por la sociedad. A estas alturas el motor de explosión ha matado como mil doscientas trece veces más que salvado algo. Por ende: exterminarlo es la meta. Así como casi to lo derivao de los hidrocarburos. Hay otras formas de hacerse la vida. Evidentemente NO pal Capital y sus interesados e intereses. Y no voy a exponer las decenas de razones métódicas y de todo tipo por las que me opongo a semejantes instalaciones. Van desde esto que expongo hasta la masacre en Libia, por traer la última escabechina de los usuarios de hidrocarburos.
No sé por qué ne me creo lo que expones. Porque como lo planteas como cuestión de fe, uno puede tenerla o no. Mi duda esencial estriba en que si el señor -por llamar semejante canalla de alguna forma- Ibarra toma esa postura, entre lo tragicómico y altanero, y "anula" a los pobrecitos empresarios, que quedan arrasados, callados, nada, anulados, ciscados, mangoneados, asilvestrados..., ante la iniciativa política pa contruir semejante cosa..., uno no puede menos que reír ante semejante infantilismo. Si hubiera sido así -un mínimo- los empresarios son eso: rasos, nadie, nulos, cisco... Pues si hubieran estado en su sitio, ya hubieran cogido al Ibarra y haberle cantado las cuarenta, y sobre to denunciardo por hacer lo que hizo, si es que fue así, que dudo total. Mucha pasta endiñó la Junta pa publisidades en el HOY y etc., y mucha pal proyecto... ¡¡También!! Y -te digo claro- que antes del año -o lo mismo al tiempo- que tú supieras que se perpetraba construir una refinería, yo ya lo sabía -de mu largo y de mu buena fuente-, tal como aventuré en una Crónica Extrema, en el Pollo Urbano, oye. Y consta.
SIGUE...

arb dijo...

Y DOS


Nada de ese tipo de asuntos, sean refinerías, sean spaguettis, sean caramelos, pipas o flautas, van hoy como absolutamente libres de las instituciones políticas, que usan para medrar, canturrear, chalanear... Distinguir, como haces, en que si el proyecto debería presentarse como algo empresarial o como político es un distingo "extraño". Y concluir que su fracaso fue por la notoriedad política, o la presentación política, casi exclusiva, es falseo, autoengaño, inane... Sabido que algo así tiene todas las vertientes, que pal capitalismo todas lo son. A toro pasado decir eso no pone ni duda en que si se hubiera hecho de la otra forma, ¿cuál?, hubiera tenido más salida o salido. Sólo hubo una forma, como lo son todo ese tipo de empresas en el capitalismo español, máxime en estas asoladas tierras. Pasa que el Ibarra y quien no es Ibarra calcularon mu mal sus mandos, su imperio, su PPoder... Que aunque acá la servidumbre es más voluntaria que en ninguna parte del mundo, o sea, el servilismo es una vocación y virtud, los que lo estamos viendo somos más cada día y cada día con más asco, repulsa, desprecios, repulsión. mofa, befa...
Mira, Tomás, si es así, debido es a la publicidad amañada que hay de que to es la Junta, incluso la Junta es Extremadura toda y todo,con todos y todos. ¡¡Y ain del que diga NO!! Que de esa barbaridad no dudan los más de los brutotes extremenýes. Lo mismo de que es su bandera, su escudo, su himno y otros ornatos, que lo son de instituciones políticas, y que uno se pasa por allá, de siempre, pues NO SON EXTREMADURA, si es que eso ya existe y no la han matao, oye.
Espero me entiendas, y entiendas mi respeto a todo y todos; pero sobre to a la verdad, la bondad y la belleza. Si no, chungo.
agustín romero barroso