jueves, 15 de enero de 2009

¿QUIENES SON LOS BUENOS?






¿Quién está de acuerdo con que Israel masacre en Gaza a la población civil, incluidas mujeres y niños? ¿Quién está conformes con que los terroristas de Hamás utilicen a mujeres y niños, como escudos humanos? Que levanten la mano los que aplaudan los 70.000 misiles que en los últimos ocho años han lanzado los terroristas de Hamás contra la población civil israelita, incluidas mujeres y niños. ¿Quién sonríe por la masacre producida en un colegio de Gaza? ¿Quién acepta que desde ese colegio se lanzaran misiles contra la zona israelita? ¿Indica algo que junto a los niños acribillados en el colegio cayeran dos de los terroristas más buscados de Hamás y que en las aulas se encontrara un arsenal de armas y lanzaderas? ¿Quiénes son los buenos? Y la pregunta de siempre: ¿Qué es la verdad?

Aún a riesgo de ser señalado como antisemita o propalestino, que me daría igual, podía plantear una docena de cuestiones más e incluso alguna pregunta impertinente: ¿Quién se manifestó por las 800.000 víctimas civiles que produjo el ataque de las fuerzas aliadas contra la Alemania nazi? ¿Quién lloró por el exterminio de la ciudad alemana de Dresden, a manos de la aviación inglesa? Todos los pilotos fueron aclamados como héroes y nadie suspiró por los civiles que cayeron sin opción posible. La población civil es siempre la primera víctima, porque no hay ninguna guerra humanitaria, justa, equilibrada, ni decente y los ataques quirúrgicos y de precisión matemática sólo se dan en el cine. ¿Una guerra sin niños muertos? Eso si que sería una noticia de portada.

El conflicto de Palestina es la historia de un desencuentro eterno, porque en ese rincón no saben lo que es vivir en paz y me parece excesivamente simplista o excesivamente hipócrita, andar con lágrimas de cocodrilo, intentando sacar réditos de algo tan duradero y complicado. Zapatero se ha posicionado y ha posicionado a España, pero este es otro error de bulto, como permanecer sentado al paso de la bandera de EE.UU, que acabaremos pagando todos los españoles. No parece muy sensato tomar partido y después enviar al ministro de AA.EE para que medie en el conflicto.

Se entiende que el terrorista De Juana Chaos se manifieste en Irlanda a favor de sus colegas terroristas de Hamás, se entiende que Arnaldo Otegui luzca solidario el pañuelo palestino y se entiende que, entre gente de buena voluntad que se manifiestan de corazón y conciencia ciudadana, los apesebrados de la farándula hagan su oficio, pero para los que no estamos mediatizados, teledirigidos y con la cabeza ocupada por soflamas de conveniencia, pesan igual las víctimas de todas las trincheras y son igual de niños los niños de todas las escuelas, sean israelitas o palestinos.
La mejor manera de avivar las llamas de esa hoguera es tomar partido por un leño o por otro y dejar que el conflicto siga su camino ¿Es eso lo que se pretende? Los que estamos a favor de la paz, lo que queremos es que acabe la guerra. Sin más chorradas