jueves, 7 de abril de 2016

DE LA MALDITA RESIGNACIÓN






                        La calma del encinar
                        DE LA MALDITA RESIGNACIÓN

                                                           Tomás Martín Tamayo
                                                           tomasmartintamayo@gmail.com
                                                           Blog Cuentos del Día a Día

Frente a la pasividad que tenemos los españoles, con esta maldita resignación de creer que nada puede hacerse porque el poder, como el Castillo de Kafka, es inaccesible y no tiene que dar explicaciones, uno siente cierta envidia de otros pueblos que sí vibran, reclaman, exigen, gritan su indignación y se consideran capaces de dirigir su destino, porque son conscientes de que son ellos los que mandan, quitan y ponen. Es la diferencia entre el poder omnímodo que se ejerce en los pueblos que conservan un sesgo caciquil, como el nuestro, y el poder delegado de los que tienen solera y pose verdaderamente democrática, como el islandés.

Esta semana, más de diez mil personas se movilizaron en apenas 24 horas, en Islandia, pidiendo la dimisión del primer ministro, porque su nombre aparece en un listado de los “papeles de Panamá”. En un país con la mitad de habitantes de Sevilla, veinticinco mil internautas firmaron para pedir la dimisión de su mandatario, muchos de ellos responsables destacados de su propio partido. Envidia también porque la acusación, retransmitida en directo, la hizo durante una entrevista un periodista de la televisión pública islandesa. El primer ministro, sorprendido, se refugió en los recursos de distracción, carraspeó, balbuceó y acabó saliendo precipitadamente de la sala, dando por concluida la entrevista. Cuarenta y ocho horas después abandonó el cargo.

¿Imaginan en nuestra televisión pública, o en cualquiera de los garitos televisivos autonómicos, que un periodista de la casa hiciera eso con el presidente del Gobierno o de cualquier autonomía? Creo que el corte o el apagón se producirían incluso antes de que concluyera la pregunta. Es impensable que algo así pudiera suceder en España, porque aquí todos, de alguna forma, estamos supeditados y adocenados por el poder y en la creencia cateta de que dependemos de él, pero que él no depende de nosotros. Es el abismo que separa a una sociedad resignada, con complejos y mortecina, de otra viva que se sabe dueña hasta de sus errores.

En esos mismos papeles tenemos a compatriotas de abolengo que, lejos de bajar la cabeza avergonzados, se sienten agredidos en su “dignidad”. ¿Pasa algo de verdad, alguna reacción al margen de esperar comparecencias inútiles? Aquí nadie tiene que explicar nada y si la hermana del rey emérito y tía carnal del actual, figura en el listado es por su cuenta y riesgo, que ella no pertenece a la familia bla, bla bla y colorín colorado. ¿En qué quedó la herencia que con su hermano tenían en Suiza? ¿La mujer de Cañete, eurodiputado y comisario? Eso no le afecta a él y si hablamos de Pedro Almodóvar pues resulta que ese es un tema que lleva su hermano Agustín… ¡Agustín y agustito que nos hemos quedado todos, siempre dispuestos a aceptar pulpo como animal de compañía!

¿Tenemos que creer lo que diga el ministro Montoro de la pulcritud y celeridad de su Agencia Tributaria, después de saberse que llevan dos años con el tema sin haber hecho nada? ¿Pero no es la misma Agencia Tributaria que validó como correcta una declaración errónea de la infanta Cristina? ¿No es la misma que proclamó ante un juez que eso de que “hacienda somos todos”  es solo un reclamo publicitario?

Pues así todo el rato, un suma y sigue de despropósitos, con Gobierno en funciones que no funciona y una oposición dedicada al onanismo. Como escribió Marquina, “España y yo somos así, señora”
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1 comentario:

Salvador Alonso dijo...

Como siempre, querido Tomás, cantas las verdades del barquero. Clarito y conciso. Directo al corazón. Un abrazo