sábado, 7 de noviembre de 2015

INFECCIONES OPORTUNISTAS



                                        

                                              La calma del encinar
                                   INFECCIÓN OPORTUNISTA

                                                        Tomás Martín Tamayo
                                                        tomasmartintamayo@gmail.com
                                                       Blog Cuentos del Día a Día


                                                 
                                             
Una infección oportunista es la causada por un patógeno que habitualmente no afecta a la persona con un sistema inmune sano. El patógeno aprovecha un momento de debilidad del organismo para abrir la puerta a una enfermedad que  en condiciones normales nunca haría acto de presencia. A lo largo de la historia se ha comprobado que también hay infecciones oportunistas colectivas que, como en el cuerpo humano, acaban ofreciendo parada y fonda a males que solo se dan cuando se encuentra debilitado. Sólo cuando Roma perdió músculo, ambición, criterio y fortaleza interior, su imperio  comenzó a sufrir agresiones oportunistas que, hasta entonces, habían estado larvadas, esperando su momento para hacer acto de presencia. El Imperio romano cayó por las agresiones externas que acosaban sus fronteras, pero su descomposición fue interna y sólo cuando la cohesión se agrietó, la oportunidad que acechaba se atrevió a dar el paso para lograr su objetivo.

¿Se acuerdan de Hasán II y su “marcha verde” sobre la frontera del Sahara español? 350.000 marroquíes, con miles de mujeres embarazadas y niños, y 25.000 soldados iniciaron una caminata, aparentemente pacífica, para ocupar nuestro territorio pero, qué casualidad, Marruecos organizó  aquella avalancha humana cuando Franco agonizaba, con el Principe de Asturias  (poco después Juan Carlos I) como ocasional Jefe del Estado, en una España convulsa, sin una idea concreta para su futuro inmediato y en un momento de confusión interna que no le permitía atender agresiones oportunistas exteriores. Sin más preámbulo, creo que es nuestra debilidad colectiva la que abre puertas a una infección oportunista, como la que pretenden los separatistas catalanes. No es algo nuevo, como tampoco era nueva la reivindicación de Marruecos sobre el Sahara, pero hasta ahora no han planteado el órdago del secesionismo, porque saben que nuestra respuesta tendrá fisuras internas y siempre será tardía y descompasada. Peor que un gobernante fuerte y enérgico, es un gobernante confuso, pusilánime y medroso.

Cataluña corre el riesgo de convertirse en una cobaya experimental para otros procesos secesionistas que, como Hasan II, esperan su oportunidad. Digamos que es la avanzadilla que abre la brecha a los que permanecen en la retaguardia, esperando “balcanizar” España. En situaciones así no cabe el postureo de conveniencia partidista y con unas elecciones generales a menos de dos meses, será el propio cuerpo electoral el que determine si admite con su voto a parásitos, falsarios y oportunistas. Parece que hay una idea generalizada de la mayoría de las fuerzas políticas, que puede abocar a un frente común para la defensa de la unidad de España, pero algunos, como Podemos e IU, ya han comenzado con los matices, intentando ponerse de perfil para estar en un lado de la frontera sin abandonar el otro. Es, como el otro día me dijo un señor de Almendralejo, pretender que nos vendan un jamón grande y que no pese.

Es el momento de la verdad y luchamos por lo nuestro o los “hasanes” catalanes  nos organizaran marchas oportunistas para achicarnos a todos, incluida Cataluña, en su exclusivo beneficio. Para responder al desafío estúpido, no se necesita extremar la respuesta: la contundencia de la Constitución, las leyes y tribunales. Si no se pone en marcha toda la maquinaria para abortar el esperpento secesionista, habrá que demandárselo a los que lo consienten. En la hora de la verdad no caben los disimulos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Juan Carlos no fue Príncipe de Asturias sino de España

ISMAEL dijo...

La marcha verde comenzó hace muchos años, con el beneplácito de los sucesivos gobiernos de España. Ahora nos escandalizados. Que pasa? No sabíamos lo que perseguían? Nadie se dio cuenta en España del riesgo de dar un fósforo a un pirómano?

Salvador Alonso dijo...

Querido Tomás, tan acertado como siempre. Das en el clavo!!!