jueves, 25 de diciembre de 2008

RECESIÓN DE PECELLIN


Reivindicación de Poncio Pilatos
Desde el concilio de Nicea (s. IV), viene recitándose en el Credo católico que Jesucristo padeció, fue crucificado, muerto y sepultado bajo Poncio Pilatos. El protagonismo de este gobernador en aquel drama, del que habría pretendido exculparse lavándose las manos, es notorio en los Evangelios. No obstante, es bien poco lo que de esta figura histórica, tan popular e incluso folclórica, se conoce rigurosamente. La lápida que se descubrió (1961) en Cesarea –un gran bloque de piedra caliza– , donde se lee el nombre de (Po)ntius Pilatus, tampoco aclara gran cosa.
Al parecer, Pilatos desempeñó el cargo de prefecto de la provincia romana de Judea desde el año 26 d.C. hasta el 36 o comienzos del 37 d.C. Hasta allí lo envió Tiberio, sucediendo en el cargo a Valerio Grato. A estas alturas, no se sabe si fue un gobernador venal y cruel (Flavio Josefo), un hombre rapaz y tiránico (Filón), un ser arbitrario e inmisericorde (Tácito), un benefactor de Israel o alguien que mezcló la sangre de los galileos con la de los sacrificios (San Lucas 13, 1), una persona buena pero débil (San Justino), el enemigo de Herodes (Lucas 23, 12), un filósofo escéptico («¿qué es la verdad?»), un hombre justo, compasivo e incluso santo (Iglesias copta y etíope), un converso a la fe cristiana (Evangelio de Nicodemo) o, sencillamente, un enigma indescifrable, según Martín Tamayo.
Llevaba mucho el escritor madurando esta novela histórica, que al fin ve la luz y está convirtiéndose en un éxito editorial. Lo merecen la calidad literaria de la obra y el interés que sus personajes suscitan. Ante todo Poncio Pilatos, sin duda, pero también los que son traídos a escena por proximidad con el mismo, reales unos, imaginarios otros, tal ese Amasio Quilio, primer secretario del prefecto, que cuenta en primera persona, como narrador omnisciente, los acontecimientos cercanamente vividos.
El emperador Tiberio es el gran manipulador, amoral y voluble, a quien se le atribuyen las mayores perfidias, responsable último de que sus representantes no se atrevan a obrar en conciencia, siempre temerosos ante las reacciones inesperadas de aquel corrupto. Son muchas las páginas que se dedican. Con él compiten en maldad los miembros del Sanedrín, aunque desde parámetros distintos. Las autoridades judías y el pueblo al que dicen representar, son presentados de forma tan radicalmente denigrante que la novela puede incluirse entre los clásicos del antisemitismo. «No pierdas el tiempo con esta gente infame. Son viles, cobardes, mezquinos y traidores. Es inútil tratarlos con delicadeza y cortesía, porque están siempre acechantes y todo lo interpretan como una ofensa o una prueba de debilidad. Cualquier gesto humanitario se volverá contra ti, porque el único lenguaje que entienden es el del trallazo del látigo», aconseja Valerio a su sucesor (pág. 69).
Poncio es un tribuno de origen samnita, militar heroico, dotado de gran memoria, que se forma bien en leyes y trabaja al servicio de Elio Sejano hasta que lo destinan a Judea. Nunca tendrá el apoyo de Vitelio, su superior, el propretor de Siria. Desde su llegada Cesarea, Pilatos se esfuerza por entender la cultura judía, aprender el arameo y conseguir que a aquella alejada provincia lleguen los beneficios fomentados por Roma: acueductos, vías de comunicación, paz y orden (los zelotes arrecian, con Barrabás al frente), justicia rápida, etc. Si es preciso, se utilizará el tesoro del Tempo, aunque irrite al Sanedrín. Cuenta con magníficos ayudantes, como su propia esposa, la noble Prócula, el médico Rino Galo o el centurión Quinto Cornelio.
Jesús de Nazaret aparece ya bien mediada la novela. Es un hombre honesto y pacífico, formado entre los esenios, que cree en lo que dice. Su lenguaje y conducta son difíciles de interpretar. Hace prodigios maravillosos, similares a los que también ejecuta el mago idumeo Porco de Pella. «Hablaba de forma distinta y de asuntos diferentes. Hablaba de temas novedosos, muy raros, casi incomprensibles, de ideas superiores, de conciencia, de humanidad, del mundo de los pobres, de los oprimidos, esclavos, enfermos, perseguidos…», constata, entre el desconcierto y la admiración, el romano Quilio (pág. 139). A la postre, el rabino de la blanca túnica, en torno a cual va organizándose una multitud de pobres y marginales, se atrae la enemiga acérrima del Sanedrín. Éste no descansa hasta llevarlo a la cruz, contra la voluntad de Pilatos. Lo utilizarán habilidosamente contra éste, a quien desconciertan y consiguen hacerlo volver a Roma. Allí le aguarda un destino que, por fortuna, alcanzará a eludir. Por su indesmayable voluntad de estilo (ausente en tantas del género), rigor histórico, verosimilitud en lo imaginado, penetración psicológica y agilidad narrativa, ‘El enigma de Poncio Pilatos’ es una novela de indudable valor.
El libro
- Título: ‘El enigma de Poncio Pilatos’- Autor: Tomás Martín Tamayo- Editorial: Tecnigraf. Badajoz, 2008

miércoles, 24 de diciembre de 2008

TODOS CONTENTOS



Pisemos el freno, que Zapatero puede no ser lo que parece y hasta cabría la posibilidad de resultarnos tan inteligente como milagrero, logrando una reedición moderna de la multiplicación de los panes y los peces. Lo suyo es puro malabarismo dialéctico, pero a juzgar por lo satisfechos que salen del encuentro todos los presidentes autonómicos, más bien parece el listillo de la clase entre un montón de ciruelos regionales, que salen de allí con la sonrisa puesta y convencidos de que lo suyo, la singularidad que cada uno lleva en la bocamanga, va a llegar a buen puerto a la hora de la financiación autonómica. ¿Quién dijo que el aceite y el agua no mezclaban bien? Zapatero, abra cadabra, está logrando que todos se sientan privilegiados y que por tener muchos habitantes o por tener pocos, todos se crean favorecidos.

Zapatero dice sí a todas las propuestas que se le hacen y no se anda con distingos entre los que piden por razón del idioma, la población, la dispersión, la vejez, los fandangos, el tinto de verano o la boina capada. Zapatero dice que si, que si y que sí y los excelentísimos ciruelos y ciruelas que pasan por su diván casi levitan de satisfacción cuando salen del encuentro, convencidos de que lo suyo es prioritario para el malabarista de la Moncloa, que sin perder la sonrisa ha repartido talante a espuertas entre todos ellos. ¿Cómo puede primar al mismo tiempo al alto por alto, al bajo por bajo, al moreno por moreno y al ciruelo por ciruelo, sin que se oiga una carcajada nacional? Eso no la ha explicado, pero ya nos enteraremos cuando llegue la hora de la verdad. De la verdad verdadera.

Pero por mucho talante que le eche al asunto del dinero, al final todos habrán de pasar por caja y allí se volverá a ver que este genio de la política circense todos sus huevos los pone en el nido de Cataluña, que es la comunidad que desniveló el criterio generalizado de España, permitiéndole seguir en la presidencia del Gobierno. Mientras los catalanes tengan el mejor pezón para seguir amamantándose, Zapatero puede seguir de malabarista financiero, porque al final lo que cuentan son los votos/escaños y los extremeños en este terreno tenemos muy pocas voces que dar. Lo nuestro, como siempre, es chitón en boca.

¿Tenemos que contentarnos con lo que nos llegue en la pedrea? Práctica no nos falta porque es lo que venidos haciendo en los últimos 25 años. Aquí, como máximo, nos llega el reintegro, pero no por eso se nos descuelga la sonrisa que lucían los braceros en Los Santos Inocentes, cuando la señora marquesa les daba los reales de las celebraciones.

¿Quién impone la reforma del modelo de financiación autonómica? El Estatuto de Cataluña, que votaron afirmativamente los diputados socialistas extremeños. ¿Pueden quejarse ahora por lo que votaron ayer? Ni ellos pueden quejarse por haber votado el Estatut, ni Extremadura puede quejarse por haberlos votado a ellos. ¡Feliz año nuevo!

sábado, 20 de diciembre de 2008

CRÍTICA LITERARIA DE EL ENIGMA DE PONCIO PILATOS


Alfonso Nicolás García Ortiz
PILATOS, SEGÚN TAMAYO (HOY 7.12.08)

Desde que el periódico HOY me encargó hacer una selección de los artículos de Tomás Martín Tamayo, que finalmente se publicó como “222 Artículos de HOY” he seguido de cerca el hacer como columnista de un escritor que parece especialmente dotado para dar una visión personal del acontecer de cada día. Entre centenares de artículos, hice mi selección de los últimos seis años, procurando desechar las coincidencias y lugares comunes, aunque comprobé que contra lo que suele suceder, Martín Tamayo ni se repite ni se plagia y cada uno de sus artículos tiene vida propia. En ocasiones he encontrado publicados hasta tres artículos diferentes y el mismo día, en algunos medios digitales, en los que, pretendiéndolo o no, animaba la controversia, las adhesiones y las críticas más acaloradas de los lectores. Es decir, que Tamayo comunica, es leído, crea opinión y no pasa desapercibido. Entre mis alumnos es un clásico que analizan con lupa y el propio autor se sorprendería de las conclusiones a las que llegan.

Paralelamente a su condición de articulista, Tomás Martín Tamayo ha ido entregando cada dos o tres años una colección de cuentos de corte original, en los que mezclaba el humor y la ironía con lo erótico y el desgarro. Manuel Pecellín, que lo conoce, escribió en el prólogo para CUENTOS DE LA MALDITA RESIGNACIÓN: “En unos sobresale el lenguaje más desgarrador, en otros el más hondo lirismo. Realista en ocasiones, incluso próximo a la estética del surrealismo tremebundo”. En los cuentos como en los artículos, “Tamayo todo lo tamayiza”, en expresión certera de Julián Quirós, director de HOY, porque su estilo directo y punzante prescinde de los innecesario y va siempre a la diana que se ha marcado desde el principio, aunque no por esto deja de sorprender.

Pero no es del articulista o del escritor de narraciones breves de quien quiero hablar hoy, sino del novelista que de forma absolutamente sorpresiva se nos descubre en EL ENIGMA DE PONCIO PILATOS, porque la estructura compleja de la misma no parece una “òpera prima” y sólo se explica desde la experiencia innegable que le ha aportado al autor sus narraciones cortas y la voracidad que como lector tiene. Tamayo pone en primera persona a un narrador, Amasio Quilio, al que sitúa como un personaje contemporáneo que va relatando sus vivencias desde el descreimiento y el desconocimiento de la dimensión que iban a tener los acontecimientos por él vividos, aunque en algún momento se descubre y parece evidente que Amasio es el propio Tamayo.

Tamayo es un iconoclasta de libro y su rebeldía emana de su propia seguridad y de la visión adelantada que tiene de los casos y de las cosas. Inquieto y contumaz, es capaz de doblegar todas las dificultades con el impulso de la pasión que imprime a todo lo que toca, sea la política, el artículo, la narración corta, el cuento o la novela. Tamayo se involucra, toma partido, se alinea y como un día escribiera en un precioso poema el subdirector de ABC, Santiago Castelo, “Tomás Martín Tamayo cuando sangra convoca a la sangre /y que llegue cuánto antes,/ ansioso de que ponga color a la herida”.

Tampoco es diferente el Tamayo novelista y en esta apasionada y apasionante historia sobre Poncio Pilatos, hace causa común con el prefecto de Judea y rompe todas las ataduras que la tradición oral impone, presentando un Pilatos creíble, pero movido por hilos muy visibles que hacen de él una marioneta entre los intereses cruzados de unos sacerdotes, los del Sanedrín y la inquina impuesta desde el Senado romano al propretor de la zona para con su subordinado en Judea. Pero al margen de la peripecia de Poncio Pilatos, como eje central, Tamayo se adentra con perspicacia en el estudio sicológico de los personajes que acompañan la historia y logra fotografías magistrales de algunos de ellos. A Tiberio lo describe con tanto acierto literario que sería perfectamente reconocible si nos cruzáramos con él por la calle. Las intrigas políticas, el engranaje del poder y la corrupción, siempre presentes en el mundo literario de TMT, se esparcen aquí como semillas que encuentran un terreno adecuado para su desarrollo. Pero donde el novelista se muestra más creativo y literario es en la vida que presta a personajes imaginarios, como Antonina, la hija sordomuda de Pilatos, Quinto Cornelio, el centurión jefe, siempre temeroso y receloso y, sobre todo, en Rino Galo, un médico, arquitecto amante de los pájaros y las plantas que desposeído de toda ambición, acaba siendo en la novela un personaje tan principal como el propio protagonista.

Se recrean en la novela, brevemente, algunos pasajes conocidos de la vida de Jesús, al que se trata con respeto e intencionada indiferencia, porque el relator de toda la historia, Amasio Quilio, es un romano que, a vuelta de todo, no cree en nada y se muestra lineal, comparándolo a trechos con otro personaje, un mago, Morco de Pella, que como Jesús recorría los caminos haciendo prodigios y despertando los temores del Sanedrín. El conocido descreimiento de Tamayo no se ceba cuando se refiere al “predicador de túnica blanca”, tratándolo con respeto e in disimulada admiración.

La novela hace incursiones muy interesantes por la vida palaciega y cortesana, con datos de la vida en Roma y en Judea, las relaciones sociales, la gastronomía, las jerarquías en el poder y, sobre, los miedos razonables de estar en el sitio o al lado de la persona equivocada, porque las depuraciones podían llegar hasta escalones muy bajos. Con todos estos ingredientes y el estilo personal, casi inconfundible, del autor, creo que Tomás Martín Tamayo ha conseguido una novela que engancha desde las primeras páginas y que al final, como suele ocurrir con las lecturas placenteras, hasta se demandan más páginas.

El salto cualitativo de ha merecido el esfuerzo de los tres largos años que ha dedicado a la novela. Por último señalar que EL ENIGMA DE PONCIO PILATOS, ha sido editado por Tecnigraf, con el esmero que caracteriza a este sello en cada una de sus entregas, tiene un precio de 20 euros y está en talleres la segunda edición.

EL ENIGMA DE PONCIO PILATOS


PRESENTACIÓN :

Julián Quirós Monago
Dtor. de HOY

Buenas tardes.

Nos encontramos esta tarde aquí para bautizar la última criatura de Tomás Martín Tamayo, por mucho que esta planta de El Corte Inglés quede lejos del Jordán y no haya entre nosotros ningún San Juan dispuesto a oficiar la inmersión, sobre todo si nos fiamos del ‘Bautista’ sonado retratado por el autor. Pero ‘El enigma de Poncio Pilatos’ bien merece un acto como este, en el que los amigos y los admiradores de Tomás nos reunimos en torno a su última obra, donde como apunté en el periódico hace algunas semanas, Tamayo nos sorprende con un cambio de género a través de un personaje poco estudiado en una atrevida incursión en el momento en el que en un rincón perdido de Oriente chocaron Roma y el judeocristianismo, las dos fuerzas creadoras del mundo occidental. O sea, que Tamayo se ha ido al origen de nuestra cultura, a los años justos del ‘Big Bang’ en los que cristalizó nuestra civilización.

Y ahí quería yo llegar. Porque si a Tomás Martín Tamayo le hubiese dado por contar la lucha y el ascenso de un negro para llegar a la presidencia de Estados Unidos, y hubiese seguido la trayectoria de Obama desde sus inicios en la política, su candidatura al Senado, su incursión en las primarias demócratas hasta vencer nada menos que a la poderosa y carismática Hillary Clinton, su pretendido remedo del Camelot americano de la era Kennedy y su camino de perfección y victoria final a la Casa Blanca en las elecciones presidenciales… si Tamayo hubiese escrito una novela con todo eso, no le habría salido más rabiosamente contemporánea, ni más vigente en sus conceptos, que esta obra que hoy presentamos sobre aquel prefecto de Roma en Judea.

Y dos creo que son las razones. Primero el estilo tan personal de Tamayo, que –y perdón por la autocita- todo lo tamayiza (ya sea en los artículos, en los cuentos, en la novela histórica y en cualquier nuevo género con el que nos pueda sorprender en el futuro). Esto, que alguno pueda verlo como defecto, para mí no es más que el signo de todo creador que es capaz de dar un sello personal y distintivo a su obra, más allá de los parámetros estandarizados. Claro que hablamos de una cualidad al alcance de unos pocos. Estamos pues ante una novela donde se nota el oficio del articulista, en el que afloran tantos años de maridaje con los periódicos que le permiten llevar en volanda, desde la punta de su pluma, una crónica trepidante y periodística que ocurrió hace dos mil años. Y lo hace de una manera parecida a como se han escrito recientemente los mejores reportajes sobre la vida y milagros de Barack Obama. Tamayo escribe con un estilo muy conocido por sus lectores: vibrante y seco, corto y pugilístico, donde no faltan algunos pasajes a flor de piel, pero en los que acaba espigando la garra furiosa del autor. El mejor elogio que puede hacerse de este enigma ponciano es que resulta difícil no leerla de una sentada, porque atrapa desde la primera página.

La segunda razón ya está también anotada. Cuando se cierra la última página se repara en cuánto nos parecemos a Roma, política y culturalmente hablando. Somos hijos de Roma y en algunas cosas fundamentales apenas hemos cambiado. De ahí venimos y de ahí casi no nos hemos movido. Roma nos dejó la religión dominante, el derecho, buena parte del planeamiento urbanístico y muchas cosas más, como unas líneas de pensamiento que, para lo bueno y para lo malo, siguen vigentes en nuestra conducta colectiva y hasta en ciertas motivaciones individuales.

Y, por supuesto, de Roma bebemos muchos modos en el ejercicio del poder; en la política de luz y taquígrafos y, sobre todo, en la política de bambalinas. Todo lo que se relata en la obra, lo vemos todavía en nuestros días: las pasiones, la luchas, las ambiciones, las malas artes y también claro episodios nobles y desprendidos porque así es el yin y el yang de nuestra vida pública. O sea, que a modo de acompañamiento la obra lleva adherida al relato un manual de política al uso, o, al menos, un retrato del juego sucio en el poder. Tamayo siembra sus páginas con la íntriga y simulación propia de las altas esferas, desde las que ejerce sin apenas límites el tirano emperador, la notable influencia de las grandes familias como los claudios, hasta las venganzas maquinadas en el Senado, en las provincias, la eliminación de los adversarios, la fabricación de falsedades, etcétera, etcétera, etcétera. Supongo que les suena todo esto.

Con todo, la obra no se queda sólo en el navajeo reinante porque el narrador, Amasio Quilo, el secretario de Pilatos, ejerce de cierta conciencia crítica, de observador de los manejos y el devenir histórico y, por eso, abre la novela con una reflexión íntima del poder evanescente, de la gloria y la caída, de la incredulidad del testigo que ha vivido los acontecimientos y no acierta a comprender su interpretación posterior; la adulteración de lo que él considera la verdad.

La obra es un prodigio de conocimiento histórico y asombra la enorme investigación que lleva a su espalda. Ejemplos tenemos muchos. Como la revelación de los samnitas, pueblo desconocido para el gran público, humillados primero y romanizados después, víctima de Roma antes de ser deglutidos por su superestructura. Tamayo desprende un realismo aterrador en las torturas que sufrieron Poncio Telesio y Telesia Preneste. Y lo tapa todo la sentencia de Sila: “que para Samnio no haya mañana”. Ahí se ve la violencia extrema y salvaje de los romanos como ejército dominador, una violencia por cierto que hemos tenido entre nosotros hasta antesdeayer, y vuelvo con la contemporaneidad de la obra, y que se vio igual de salvaje dos mil años después, en las dictaduras militares de Chile y Argentina o un poco antes en los campos de concentración nazis o en el gulag comunista.

Muy interesante también resultan los aspectos descubiertos de la vida cotidiana, como la romanización del palacio de Cesárea, con sus suelos de mármol incrustados en oro y azabache, las escenas de caza talladas en los dormitorios, y la prestia o el garum llevados hasta las cocinas palaciegas de Judea.

Por no hablar de algún hallazo narrativo, de enorme impacto visual, como cuando un puñado de judíos armados de piedras se enfrentan a los soldados romanos para impedir la utilización de un acuífero. ¡Como no acordarse de las recientes intifadas! Maestría para hacer presente el ayer.

Por lo demás, y ya voy acabando, el mayor atrevimiento del autor pasa por mostrarnos dos perfiles bien distintos de los principales protagonistas, Poncio Pilatos y Jesús de Nazaret. Seguramente es este su logro más trascendente como contador de historias porque abre un camino distinto al ya trillado y en eso corre riesgos importantes, pero consigue hacer el relato sugestivo.

Tamayo nos da una nueva visión de Poncio Pilatos, no se queda en el maligno torturador que sentenció y crucificó a Cristo, sino que rebate la mayor. Ni torturó a Jesús ni se prestó con facilidad a las presiones del Sanedrín para acabar con su vida. Todo lo contrario. Pilatos aparece más bien como un gobernante eficaz con altas dosis de honestidad, volcado en la administración pública y en llevar prosperidad al pueblo que gobierna, pero también un imprudente que no entiende las sutilezas de la alta política y acaba siendo una víctima de Roma con un destino en la cloaca del imperio. Son éstas razones suficientes para seguir las páginas con interés.

En cuanto a Jesús, también es otro Jesús. Es un Jesús humanizado al que Roma no ve como Cristo sino como alguien iluminado, inofensivo pero que con sus palabras provoca alborotos. Y a Roma le cuesta entender la inquina del Sanedrín hacia Jesús, a quien ve como un profeta más. Tamayo acierta al plantear un Jesús previo a cualquier Iglesia y a los comienzos del cristianismo, cuando todavía no era nadie, cuando ni había empezado a propagarse su mensaje y su vida, esa vida que como una llama abrasó nuestro mundo desde aquella Judea sometida. Por eso, Jesús, en ‘El enigma de Poncio Pilatos’ no es Jesús: es el rabino carpintero, el rabí de la túnica blanca. Y lo describe con lógica histórica y naturalidad sin que resulte por ello irrespetuoso con la figura, incluso se advierte cierto punto de simpatía hacia ella.

En fin, ya ven, muchas cosas creo, para un solo libro. Máxime si hablamos de un novelista novel, pero nuestro Tamayo es mucho Tamayo y seguro que quienes lo conocen darían por seguro que el día que se volcara con una historia, saldría por la puerta grande. Ese día ha llegado. Que ustedes lo disfruten. Nada más. Muchas gracias.

ZAPATAZOS PARA BUSH


No sé que es lo que pretendía el periodista iraquí cuando al grito de “¡toma tu beso de despedida, perro!” le lanzó los dos zapatos a Bush, pero del eco de su atrevimiento se han ocupado todos los medios y en algunos el lance ha sido festejado sin disimulo. ¡Qué contentos han estado los tertulianos de guardia del fortín zapaterista, riéndose con descaro de la cara de perplejidad de Bush mientras esquivaba los misiles! ¡Qué alegría tan desbordante al visualizar el lanzamiento a cámara lenta! ¡Qué divertido resultaba que el presidente democrático del país mas poderoso fuera agredido a zapatazos, ante el desconcierto de los miembros de su seguridad personal, que lo tenían todo previsto menos que los zapatos de un periodista acreditado sirvieran para algo más que caminar!

¿Debemos reírnos todos? Confieso que con el pensamiento yo también le he propinado más de un capón a Bush, pero me parece poco aleccionador aplaudir semejante conducta porque finalmente ya se sabe, “juego de manos, juego de villanos”. En su día, también con el pensamiento, le he dado muchas collejas a Aznar y llevo cinco años dando palmetazos a Zapatero, pero una cosa es pensar en el zapatazo y otra bien distinta materializarlo. ¿Qué hubieran dicho todos esos falsarios, que ahora van de carcajada en carcajada, si el destinatario de los zapatos hubiera sido Zapatero? Epítetos faltarían en el diccionario para calificar semejante tropelía y a buen seguro de que acabarían averiguando que el director de la orquesta era el mismísimo Rajoy, apoyado por el plenario de un PP “tercermundista y antidemocrático que no ha superado la limpia victoria de los socialistas”

En la cultura musulmana arrojar el zapato a la cara de alguien es la mayor expresión de desprecio y eso también ha sido subrayado con el aprecio de los que cobran nóminas múltiples, porque hacen sus “bolos” en casi todas las cadenas. Yo creo que alguno/a deben de tener hermanos gemelos para poder estar en dos sitios a la vez. Lo cierto es que Bush, en el final de su mandado va a recoger pocos aplausos y va a asistir a pocos homenajes de despedida, porque sus afanes bélicos y sus torpezas están iluminadas por todos los focos, pero lo que algunos espabilados del régimen no le perdonan es que se vaya sin haber perdonado a un Zapatero, sentado displicentemente mientras desfilaba la bandera de EE.UU.

¿No merece una azotaina mental la burla solemne de aquella chorrada que proclamaba “POR EL PLENO EMPLEO, motivos para creer”? ¿Y la negativa a aceptar una crisis que va a concluir con 4.500.000 de parados? ¿Y el despilfarro faraónico de la Cúpula de la ONU, mientras aumenta el número de familias que pasa por los comedores sociales? ¿Y…? Jalear hoy al personal desde la televisión, para que comience a ver normal que se den zapatazos a un político torpe, como yo creo que es Bush, es levantar unos vientos que pueden devenir en tempestades. ¿Censuramos mañana al que tire zapatos a Zapatero? ¡Algunas puertas cuando se abren son muy difíciles de cerrar!

jueves, 11 de diciembre de 2008

¿ALLÍ NO HA PASADO NADA?



El último tiro de ETA ha puesto en evidencia la patología colectiva que sufre todo el País Vasco, donde una nueva víctima es un suma y sigue que no altera el pulso de la vida cotidiana. Han aceptado a la violencia como a una vecina gritona a la que hay que soportar y cada pistoletazo tiene menos eco en sus conciencias. La mayor de la evidencias es que los compañeros de “cuatrola” de Ignacio Uria no alteraron la costumbre y como la canción de Chiquetete, en el mismo sitio y a la misma hora, ya estaban barajando las cartas, impasible el ademán. Los manguerazos del agua aún no habían disuelto la sangre del contertulio cuando otro nuevo ocupaba su silla porque dicen que la vida sigue, aunque el que ha estado con ellos los últimos veinte años, la haya perdido en la puerta del local, una hora antes. ¡Allí no ha pasado nada!

La imagen de los tres jugadores y el relevo, atentos a la suerte de sus cartas, se me antoja mucho más dramática que la del propio Uria, ensangrentado y con tres tiros en la cabeza, porque es la evidencia más palmaria de que sufren un cáncer para el que no hay quimioterapia posible. En Azpeitia, el pueblo donde nació y vivió setenta años Ignacio Uria, los duelos hay que hacerlos con sordina y así se explica que en la manifestación de repulsa apenas hubiera 20 personas en un pueblo de 12.000 habitantes. Allí lo más aconsejable es seguir la rutina con normalidad. Con la misma normalidad con que ETA siega la cuarta vida en lo que va de año.

Las imágenes de la televisión, mostrándonos a la víctima tendida en el suelo, con el torso desnudo y acribillado, no es nueva porque a lo largo de los 818 asesinatos de la banda, esa imagen se ha repetido muchas veces. También se han repetido los testimonios de repulsa y condena, los manifiestos colectivos, las declaraciones institucionales, los minutos de silencio y las socorridas manifestaciones detrás del cartel “ETA NO” o cualquier otra ocurrencia. No critico lo que se hace porque algo hay que hacer y de alguna forma, aunque sea absolutamente inútil, debemos darnos la oportunidad de expresar nuestro rechazo a las prácticas de unos pistoleros incapaces de revisar la inutilidad de sus asesinatos. El 7 de junio pasado cumplió ETA su cincuenta aniversario matándonos.

En cierto modo, cumplido el protocolo del dolor, todos volvemos a nuestras prácticas habituales, como los compañeros de partida de Ignacio Uria. En Azpeitia los socios políticos de ETA siguen gobernando el municipio, sin haberse molestado en condenar el asesinato. Lo mejor hubiera sido no permitir a ANV presentarse a las elecciones, porque dice la vicepresidenta del Gobierno que disolver la corporación y convocar nuevas elecciones es jurídicamente muy complicado. ¿Complicado? Eso ya se hizo en el ayuntamiento de Marbella, pero fue por corruptelas económicas. Está claro que el dinero duele más y exige más urgencias que la vida misma. Así nos va.

sábado, 6 de diciembre de 2008

JUECERIAS


Los jueces que logran portadas suelen ser los que dictan sentencias contrarias al sentido común, los que se consideran clavos del abanico, los que juzgan con las tripas ideológicas o los “garzonazos”, que son los que se meten en todos los charcos, chapotean en todas las heces, hacen el ridículo y después de mucho ruido no van a parte alguna. Los jueces sensatos, que son casi todos, pasan de puntillas, hacen su trabajo en silencio, estudian con rigor las causas que juzgan y difícilmente son noticia en algún medio de comunicación. ¿A qué jueces juzgamos? Juzgamos a los primeros, a los bocazas, a los divos, a los presumidos y a los que van de estrellas cinematográficas.

La Justicia es uno de los estamentos peor valorados y la razón del desapego social está en las patologías que sufren algunos togados y en la incapacidad del sistema para corregir los disparates de los jueces mariposas que liban de todas las flores. El CGPJ, politizado hasta las trancas, es incapaz de poner freno a tanto estrellato de pacotilla y su incompetencia es la causa principal de la desconfianza hacia el Sistema Judicial. El CGPJ es la evidencia más palmaria de que la división de los tres poderes en España es un suma y sigue del poder político, que se lo reparte como si se tratara de una bacalailla.

Cada día parece más claro que un juez puede hacer lo que le plazca, cometer atropellos, desvariar, permanecer de brazos cruzados o incluso ser causa de males superiores a los que pretenden corregir, sin que nadie los corrija, porque el corporativismo por una parte y el alineamiento ideológico por la otra, siempre ponen palos en las ruedas del sistema. Nuestra Justicia está viciada de intromisiones políticas y contra eso poco pueden hacer los jueces sensatos y que lo son de verdad. ¡Con esta dependencia política del Poder Judicial nunca pasaremos de un amago de democracia!

Todas las alarmas del sistema judicial se dispararon cuando Garzón emprendió su particular “cruzada general contra el franquismo”, pero eso no impidió que él continuara con el disparate. Al final, un minuto antes de que la Audiencia Nacional le cerrara la boca, Garzón tiró la toalla y, como sabíamos todos, se declara incompetente, porque “le han llegado pruebas inequívocas de que Franco ha muerto”. Tres meses dilapidando medios humanos y materiales para cerciorarse de que no tiene que tener miedo a Franco y que puede seguir con su divismo. ¿Alguna medida disciplinaria contra el autor de semejante despropósito? ¡Quita, hombre, cómo se te ocurre!

Ahora nos sale otro qué tal. Andamos con la paranoia de la inseguridad porque la calle es de los chorizos, pero resulta que “lo que supone un ataque y una vulneración de los derechos y libertades ciudadanas es el Crucifijo”, mientras que los musulmanes van imponiéndonos sus creencias. Treinta años con la misma Constitución, y hasta que no ha llegado ésta señoría no nos hemos enterado del atropello que supone el Crucifijo. ¿Dura Lex? ¡Si y muy divertida!

martes, 25 de noviembre de 2008

LA MANI DEL PRESI




El próximo domingo se celebrará en Mérida “la mani del presi”, una manifestación convocada por el presidente de la Junta, en defensa de nuestro Estatuto y del Estado de las Autonomías. Cuando los agentes sociales desaparecen y la sociedad civil está amuermada, es sano que alguien levante el banderín para que esto se mueva un poco, porque si seguimos así vamos a echar raíces. La convocatoria va a ser multitudinaria, ya que los colectivos sociales, sindicales y políticos se han adherido y esperan arrastrar a 30.000 personas (una por cada tres parados). ¡Hay ganas de “mani”, porque hace mucho tiempo que en Extremadura no se mueven ni las secas hojas del otoño!

Una manifestación convocada desde el poder es tan original como una liebre persiguiendo a un perro, pero Extremadura necesita un poco de “chiqui-chiqui” y cono nadie se decidía, el presidente de la Junta ha tocado a arrebato, cogiendo el testigo que se les había perdido a los sindicatos. Tomada la determinación de manifestarse, sólo quedaba decidir por qué o contra qué: ¡Por nuestro Estatuto, que siempre queda bien y como es algo que no molesta, todo el mundo puede ponerse detrás de la pancarta! Dicho y hecho. Mérida será el próximo domingo nuestra particular Plaza de Oriente! ¡Arriba España, viva Extremadura!

¿Es que corre peligro nuestro Estatuto de Autonomía? ¿Alguien está cuestionando la legitimidad de nuestras instituciones autonómicas? No, pero el colmo sería que el presidente de la Junta convocara una manifestación contra el paro que brota entre sus dedos, a favor de la pequeña y mediana empresa, contra los Presupuestos del Estado o en defensa de los autónomos, que ni pueden avanzar, ni pueden retroceder, ni pueden estarse quietos. El hombre ya cumple convocando una manifestación que, por lo menos, servirá para que durante dos horas salgamos del letargo y el silencio de los corderos. ¿Para qué? ¡Eso es lo de menos, lo importante es manifestarse!

Además, como ensayo general o simulacro, puede servir para engrasar los oxidados goznes del inmovilismo en el que estamos postrados los extremeños, porque algún día alguien convocará una gran manifestación por las familias arruinadas, contra el paro nuestro de cada día, por los que entregan al banco las llaves de su casa, por los que no logran pasar del quince de cada mes, por… Para la manifestación del próximo domingo deberían llamar a Pablo Guerrero y que volviera a cantarnos aquello tan penosamente actual de “tiene que llover/ tiene que llover/ tiene que llover/ pero tiene que lloverrrrr a cáaaaantaros”· Los manifestantes deberían hacer el coro y sería una imagen perfecta de 1970.

Está bien eso de mover las banderas para desempolvarlas y gritar para expulsar la carraspera. Y sería muy bonito que, como en los 70, todos se uniformaran con una cintita malva-resignación, y que por la megafonía sonara el “Himno de la Alegría”. Como en los 70, la alegría que no falte.

Lo peor, ay, es que entre el domingo y el lunes habrá en Extremadura 74 parados más. ¿Irán a la manifestación?

miércoles, 19 de noviembre de 2008

LA CAPILLA DE ZAPAXISTINA




Los amantes de las cúpulas catedralicias, tienen que anotar en su agenda que después de visitar la Capilla Sixtina, en el Vaticano, deben pasarse por la Capilla de Zapatero, en Ginebra. No se lo tomen a broma porque la insigne majadería de “la alianza de civilizaciones” va a quedar anotada para la posteridad, previo pago de su importe, dando nombre al salón noble de la ONU. Para lograrlo los españoles hemos tenido que poner 20 millones de euros, unos 3.327 millones de pesetas, pagados a escote. En semejante despropósito Extremadura participa con 150.000 euros. ¡No debemos andar tan mal cuando nos apuntamos a estos fuegos artificiales!

¿Crisis, recesión, paro galopante, caída libre del PIB, ruina de las familias, imposibilidad de pagar las hipotecas? La ONU ha pasado la hucha a todos los países integrantes, con sugerencias concretas. Calcularon que España podría estirarse hasta los cuatro millones de euros, pero debieron quedarse boquiabiertos cuando España -¿será por dinero?- llenó la hucha ella solita. El Gobierno español determinó que la prioridad más prioritaria de España es regalar a la ONU el salón de plenos, con capacidad para 2800 personas. La cúpula, de 1500 metros cuadrados, ha sido ornamentada, con manguerazos a presión, por Mikel Barceló, uno de los artistas del dedito en la ceja e integrante de la Plataforma de Apoyo a Zapatero. Aunque eso no merma su ingenio y capacidad creativa ¿le habrían hecho el encargo de haber firmado un manifiesto a favor de Rajoy? ¡Já!

Nadie nos torció el brazo para que soltáramos 20 millones de euros, pero si nosotros vamos sobrados y tenemos el capricho de bautizar aquello como “La Alianza de las Civilizaciones” hay que pagar las facturas y eso es lo que hemos hecho, a mayor gloria de Zapatero y de su alianza consigo mismo. En mi pueblo los ricos que querían perpetuar su nombre, tenían que correr con los gastos del bautizo, dotar a la criatura y apadrinarla. No se sabe muy bien en qué consiste la “alianza de civilizaciones”, término acuñado por Zapatero y que puede ser como el “abracadabra” el “aserejé” o el “Código de Voynich”, pero ya tiene un sitio principal en la ONU y cuando no quede nada ni de Zapatero ni de su puñetera alianza, allí está la cúpula para recordarlo.

Eso sí, en toda Europa están admirados de la grandeza y el desprendimiento de una España quijotesca que, en plena crisis económica y encabezando el paro en la Unión Europea, ha tenido la generosidad futurista de ofrecer a la Humanidad la Capilla Sixtina del siglo XXI. La cúpula, o más bien la cópula de Zapatero con su “alianza de civilizaciones”, es un regalo artístico que no tiene precio, aunque nos haya costado más de 20 millones de euros. El mar invertido que ideó Barceló ya cuelga del techo, haciendo que el día de la inauguración, todos los presentes tuvieran altura de miras. ¡El mundo se lo merece, Zapatero se lo merece y, qué coño, nosotros también nos lo merecemos!

martes, 11 de noviembre de 2008

TARDE Y MAL


¿Se acuerdan ustedes del “crimen de Alcáser”? Tres niñas fueron raptadas, violadas, torturadas y asesinadas hace 16 años. El caso tuvo mucho eco mediático, porque los padres, evidentemente desgarrados de dolor, descompuestos y con la razón alterada, se pasearon por todos los canales de televisión, exigiendo una resolución que no llegaba. Durante aquellas comparecencias públicas y ante la lentitud de unas indagaciones que no avanzaban, uno de los padres, Fernando García, “juró en arameo” y bramó contra el fiscal, la Guardia Civil, la policía, los jueces, el cosmos, el ángel de la guarda, el sistema métrico decimal… Si existen las atenuantes y la enajenación sigue siendo una eximente, ese parecía un caso de libro, pero…

Pero aunque el caso no se ha cerrado, porque algunos de los asesinos siguen en paradero desconocido, todos los improperios que salieron por la boca del padre de Miriam, fueron cuidadosamente anotados en el cuaderno de los agravios y ahora, el próximo lunes, Fernando García y otros, se sentarán en el banquillo de los acusados para ser juzgados por calumnias e injurias, porque 16 años después, el fiscal pide para él una pena de 16 años de cárcel, multa de 113.400 euros, indemnización de 601.012 euros para el fiscal y 120.202 euros para cada uno de los forenses que fueron acusados de “ineptos”. En casos así uno mira al cielo y da las gracias a una Constitución que, menos mal, tiene abolida la pena de muerte, pero…

Pero uno no sabe cómo calificar a una justicia que, 16 años después, pide 16 años de cárcel para un padre que ha recogido en un chamizo el cuerpo de su hija destrozado por unos canallas que ni siquiera han sido localizados en su totalidad. Las fotografías de las niñas, mañana, tarde, noche y madrugada ocupando todas las pantallas debió ser un suplicio añadido al que ya llevaban encima y es muy posible que Fernando García, en su desesperación, se pasara escupiendo al mundo y cayera en calumnias, difamaciones e injurias contra los responsables de unas indagaciones que no prosperaban. No me atrevo a calificar –toco madera- al puntilloso fiscal que ha tardado 16 años en formular una propuesta penal de 16 años de cárcel para el padre, los mismos que puede cumplir finalmente el asesino de su hija, pero…

Pero en España tenemos asumido el corporativismo de los jueces y los garrafales fallos judiciales. Vemos como asesinos juzgados y sentenciados a miles de años, reciben un trato vip y se pasean por las calles pisando las cabezas de sus víctimas o se pierden en Irlanda, haciendo un corte de mangas al juez que -¡a buena hora! los reclama. Después de haber visto a Josu Ternera y a sus mariachis amamantados, escoltados y protegidos y después de haber oído al presidente del Gobierno tildar a alguno de ellos de “gente de paz”, lo de las injurias y calumnias de un padre atormentado aparece muy desdibujado. ¿Cuánto pediría el fiscal para mí, si supiera lo que estoy pensando?

miércoles, 5 de noviembre de 2008

LA REFINERIA




La refinería fue tema de debate durante la pasada legislatura y como reconoció Carlos Floriano, tuvo una incidencia importante en el resultado electoral. Ahora, el que mañana puede ser su sustituto en la presidencia regional del PP, José Antonio Monago, repite los mismos argumentos, porque la realidad suele ser tozuda y, quiérase o no, la refinería recibió un elocuente “visto bueno” electoral. Creo que rectificar es una prueba de realismo y me parece valiente que el candidato enseñe sus cartas para que el congreso que ha de votarlo sepa a qué atenerse.

El Partido Popular se opuso a la refinería, sin ignorar que había mucha gente que la aceptaba abiertamente. Se sabía que montarse en el mismo carro que IU podía tener consecuencias electorales poco gratas, pero se apostó por una decisión que curiosamente incomodaba a todos, incluida la propia IU y los “antirefineria”, que no querían competencia en la oposición al proyecto y que en la búsqueda desesperada del voto “anti”, les molestaba la competencia del PP. ¿Cuál fue el resultado final? A nivel global el PSOE aumentó su diferencia, IU desapareció de la Asamblea de Extremadura y de la zona de influencia, donde el PP perdió una parte importante de su representación, aunque no sólo por la refinería, porque con petróleo o sin petróleo, “lo que no pué ser, no pué ser y además es imposible”

Extremadura necesita industrias que generen trabajo y todavía no se ha inventado una industria que no contamine. Podemos presumir de prados verdes, bosques encinados, arroyos cristalinos y pajaritos pío-píos, pero Extremadura sigue siendo la tierra del paro, con todo lo que eso conlleva. Compartimos con Andalucía la medalla olímpica del paro y hoy tenemos 10.000 parados más que en enero, que es un record que no había logrado ni Rodríguez Ibarra. Lideramos el paro juvenil, que sube al 26% y estamos a 8 puntos de desventaja en paro femenino. ¡O sea, que no estamos como para deshojar margaritas!

Puede ocurrir que los que no tienen otro discurso que su oposición a la refinería, se sientan deslegitimados políticamente con el cambio que se anuncia en el PP, pero ese es el precio que tienen que pagar los que, hasta ahora, han vivido de un monotema tan rentable. En una ocasión y por haber escrito un artículo laudatorio sobre Alfonso Gallardo, al que admiro sinceramente y sin tapujos, alguien me llamó para reñirme, sugiriéndome la conveniencia de no volver a su pueblo porque estaba arruinando su carrera política. La criatura estaba tan sofocada que incluso acudió a su “primo de zumosol” para pedir mi cabeza… ¡Ay, si yo quisiera ser cruel!

La encuesta más veraz que podemos hacer sobre la aceptación de la refinería, o de cualquier otra industria, es preguntando a los parados, a los extremeños que trabajan en refinerías fuera de Extremadura y acudiendo a las hemerotecas para hacer recuento de las lágrimas que Extremadura ha vertido por unas industrias que siempre acababan en otro lado. Llorar por lo que no tienes y despreciarlo cuando te llega…¡Eso si que es un cambio!

jueves, 30 de octubre de 2008

UNA IBARRADA MÁS


¿A quien, sino a Ibarra, se le puede ocurrir el despropósito de ceder en el trasvase Valdecañas-Segura a cambio de que Cáceres sea elegida Capital Europea de la Cultura en 2016? Genio y figura, seguirá haciendo propuestas disparatadas, porque el caso es seguir, que se le vea, que se le oiga, al precio que sea. Espero que nadie le haga caso porque sería un disparate poner sobre la mesa contrapesos que nada tienen que ver con el nombramiento, matando mosquitos a cañonazos y pagando por el título mucho más de lo que vale. Los empeños razonables hay que razonarlos y no entrar con ellos en un estúpido mercadilleo que para lo único que sirve es para restar méritos a Cáceres y ponernos en evidencia, una vez más, a todos los extremeños.

Hasta ahora han sido veintidós las ciudades que han ostentado la titularidad que nosotros perseguimos para Cáceres y ninguna de ellas ha sufrido una transformación equiparable al costo económico invertido en el proyecto. Desde Aviñón, Bergen y Santiago de Compostela que compartieron la primera designación en 2001, hasta Liberpool y Stavanger en el 2008, todas las capitales europeas han pasado su año “de gloria” sin pena y poca gloria, porque el aporte económico que llega no es como para transformar las estructuras culturales de esas ciudades, aunque no se puede negar el valor del título para la difusión internacional de su patrimonio. El nombramiento no es panacea de nada y los austriacos, que suelen ser muy realistas, hicieron sus cuentas tras el año de Graz como capital europea en 2003. La conclusión fue que había salido más de lo que había entrado.

Cáceres se vale por si misma para optar a la designación, porque su patrimonio arquitectónico es superior o equiparable al de todas las ciudades que ya han pasado por el trance y muy superior al de las otras doce ciudades españolas que compiten por la titularidad de 2016. Es en esa realidad evidente, incontestable, donde reside nuestra razón y nuestra fuerza, aunque Zapatero se haya posicionado públicamente por Córdoba. Además creo que las cosas se están haciendo con bastante solvencia y que tanto el ayuntamiento cacereño, como la consejería de Cultura, la Asamblea y las diputaciones presentan un frente común muy sólido a la propuesta inicial del PP. Pocos proyectos de Extremadura gozan de tanta unanimidad.

En esta situación parece excesivamente frívolo adentrarse por la senda del chalaneo y el cambio de cromos, pretendiendo, como lo ha hecho Ibarra, que lo de Cáceres Capital Europea de 2016, sea una compensación graciable por la cesión del trasvase Valdecañas-Segura. ¡Este hombre primero dispara y después apunta! Si nos corresponde que nos lo den y, en capítulo aparte, si tenemos que ceder en el trasvase, intentemos sacar compensaciones que no hagan reír a medio mundo. Si la disparatada propuesta de Ibarra llega a oídos de la comisión del parlamento europeo, Cáceres habrá perdido muchas bazas en la carrera hacia la capitalidad. ¡Una ibarrada más en el suma y sigue de sus barbaridades! ¿Por qué no se calla?

miércoles, 22 de octubre de 2008

FOSAS COMUNES

Si abrimos el objetivo y ampliamos un poco la mirada, la tierra entera es una fosa común donde todos los muertos están juntos, aunque uno tenga su tumba en la sima marina de Las Marianas y otro en la cima del Everest. A fin de cuentas entre lo más alto y lo más profundo hay una distancia inferior a la que separa Badajoz de Olivenza. Muertos negros, muertos blancos, ricos y pobres, amos y esclavos, víctimas y verdugos están unidos en lo esencial, aunque nos empeñemos en preservar para ellos diferencias que son imperceptibles.

¿Es necesario ponerle nombres y apellidos a un fémur que lleva 70 años enterrado? Algunos creen que sí, porque con la identificación podrán cerrar un capítulo que lleva mucho tiempo abierto. Es una opinión respetable, si no median intereses políticos. Otros consideramos que el capítulo estaba cerrado y que se está abriendo ahora, al socaire de un revisionismo inútil, que sólo servirá para hurgar en heridas que estaban cicatrizadas. ¿Es necesario saber qué clavícula es la de García Lorca, cual la del maestro y cuales las de los dos banderilleros que los acompañaron aquella tarde? La muerte los ha igualado tanto que sólo acudiendo al galimatías del código genético se logrará una identificación aproximada. ¿Ayuda esto a pasar página?

Qué empeño tan inútil individualizar ahora, hueso a hueso, la osamenta común de los que llevan 70 años bajo la misma palada de tierra, nutriendo las raíces del mismo árbol, dando esplendor a la misma hierba y que compartieron infortunio y larvas. ¿En qué ayuda esto a la memoria de unos muertos que son de todos, porque de todos fue aquella locura colectiva de una España dividida, herida y ensangrentada? Hace 30 años que vivimos en democracia y durante este tiempo, con UCD, con el PSOE y con el PP, todos hemos intentado mirar hacia delante, superando el chirrido de las dos españas. Mirar ahora por el retrovisor no parece muy progresista.

Además, dejar que el juez Garzón meta en esto la zarpa de su enfermiza egolatría es perder toda razón y referencia, porque no parece muy respetuoso acudir al sainetero mayor del Reino, para que pueda subir el telón de su particular representación. Si hay algo que recuperar, recuperemos todo lo recuperable, pero no dejemos que con garzonadas que no irán a parte alguna, brille por unos días la estrella estrellada de semejante individúo. ¡Un poquito de por favor!

Podemos tener opiniones diferentes y buscar lo mismo por caminos distintos, pero lo que no podemos es perder el respeto a los que un día tampoco les respetaron la vida. Los sainetes van muy bien para las tardes estivales en las plazas de los pueblos, pero lo muertos, estén en especieros o en fosas comunes, merecen, incluso 70 años después, una consideración que se ve alterada por incursiones como esta. Antes que recuperar la memoria, recuperemos la sensatez, que esto no es tema para pasar el tiempo y divertirse viendo las cabriolas de un saltimbanqui.

martes, 14 de octubre de 2008

SOLUCIONES PARA TODO


Durante una larga temporada estuve recibiendo correos electrónicos en los que casi me obligaban a comprar un crecepelos milagroso. A esto se sumaron los que se empeñaban en venderme ansiolíticos, anfetaminas, una crema rejuvenecedora y los que querían llevarme de viaje a lugares exóticos. La insistencia era tan pesada que tuve que cambiar la dirección de mi correo electrónico. De hotmail a telefónica.

Sólo fue un respiro, porque en manada me llegaron los que se decían representantes de multinacionales que a precios de ganga me ofertaban ordenadores portátiles, móviles de última generación, cámaras fotográficas, reproductores de música, navegadores y cosas que no sé que son ni para qué sirven, como un TLCD, Xbox, Sistem OF o SPG. En prueba de seriedad comercial, ofertan dos años de garantía “sin límite”. Como llevaba poco tiempo con la nueva dirección, decidí prescindir de ella y de telefónica.net, pase a terra.com.

Tiempo perdido. El nuevo correo estuvo limpio un suspiro, porque pronto cayó en las redes de los “viagreños”. Era pesadísimo esperar cada mañana durante muchos minutos hasta que se descargaban las chorradas de los que preocupados por mi vida sexual, me atosigaban con la oferta de la milagrosa Viagra. Viagras a buen precio, viagras fortalecidas con vitaminas estimulantes, viagras para cardiacos que logran su objetivo pero sin alterar el pulso, viagras que prolongaban la excitación según conveniencia, viagras de colores diferentes para ocultar su necesidad…

Lo del crecepelos lo entendí porque es visible que no ando muy sobrado. También entendí lo de la crema rejuvenecedora porque uno ya ha recorrido una parte importante de su camino y hasta me siento culpable con lo de los viajes exóticos porque recuerdo que una vez, en un momento tonto, rellené el folleto de una agencia de viajes, pero ¿y esto de la Viagra? ¿Qué sabe esta gente que me escribe desde Sudáfrica, Italia, EE.UU, Canadá y China de mi actividad sexual? Yo no voy de garañón por la vida y sé que no estoy para tirar cohetes, pero tampoco creo que mis “proezas” hayan sido tan sonoras como para traspasar fronteras y que, como la crisis financiera, se comenten en los foros internacionales. Como me resulta difícil aceptar que el tema sea tan preocupante como para quitarle el sueño a los chinos, volví a cambiar la dirección de mi correo electrónico. Ahora pasé de terra.com a navegalia.es

Para nada. Supongo que los mismos tíos de las viagras han vuelto a la carga, porque deben haber llegado a la conclusión de que mi problema sexual no se resuelve con un estimulante sino con un alargante. Es decir, que me consideran “churricorto” y con la noble intención de ayudar, me ofertan todos los días un adminículo que alarga la cosa hasta en diez centímetros. Y como una imagen vale más que mil palabras, me adjuntan fotografías con el “antes y el después”, para que yo vea cómo una humilde avellanita puede crecerse hasta tutear al mismísimo “Cipote de Archidona”. La cosa promete, igual me animo.

martes, 7 de octubre de 2008

MILLONES PARA LOS COLEGAS


Los Presupuestos Generales del Estado son un espejo de la crisis económica y reducen casi todas sus partidas de forma notoria. Podíamos hablar de Extremadura, especialmente afectada por estos recortes que no lo son tanto en otras comunidades, pero como la Junta está conforme con lo que nos va a llegar, el PSOE extremeño está contento y la delegada del Gobierno casi tira cohetes, pues mejor será no aguarles la fiesta para que sigan brindando de alegría. De todos modos, si Extremadura está contenta con ellos y ellos están contentos con estos Presupuestos, pues “miel sobre hojuelas, que sarna con gusto no pica”.

Siguiendo el ceremonial de Zapatero, todos los apolo-jetas del sistema aseguran que los Presupuestos se adaptan a las necesidades, pero que son eminentemente sociales. Sale Zapatero, se pone serio, arruga el entrecejo, mira de soslayo, junta los dedos índice y pulgar –que es como un rictus que precede a sus mentiras- y enfatiza: “Estos Presupuestos no reducen ni en un euro el gasto social”

¿Qué quiso decir? Pues si consultamos el diccionario “Zapatero/Español-Español/Zapatero” llegaremos a la conclusión de que lo que dijo es que el mayor recorte está precisamente en el gasto social. Entender a Zapatero no es muy complicado si uno oye lo contrario de lo que dice. “No hay crisis”, significa que la crisis es muy preocupante y “acabaremos con el paro” quiere decir que en sólo nueve meses habrá 700.000 parados más.

Sanidad, Dependencia, Educación, pensiones y empleo pierden más de 5.000 millones de euros. El Gobierno ha eliminado el Plan de Acción para las personas mayores, ha dividido por cuatro el presupuesto para la plazas escolares de 0 a 3 años, ha anulado la contratación de las empresas que colaboraban con el Sistema Nacional de Salud, ha recortado en 200 millones el Plan de Dependencia que iba a aumentar en 500, ha suprimido los anticipos de tesorería para la financiación de la Sanidad en las CCAA, ha reducido el gasto dedicado a las políticas de fomento de empleo…

¿Es que no ha subido ninguna partida? Si, ha subido el “gasto social” destinado al Fondo de Protección de la Cinematografía. Casi 100 millones de euros para los coleguillas de la farándula. ¿No se acuerdan? Fue memorable aquella asamblea general de culturetas que, al cierre de la campaña electoral, se dieron cita para apoyar a su protector, poniéndose el dedito índice en la ceja, para agradecer el canon digital y el momio de las ayudas cinematográficas.

Ha aumentado notablemente la partida para proteger la adormidera de un cine que, en sólo un año, perdió seis millones de espectadores, precisamente cuando sube el número de cinéfilos en España ¡No hay un solo proyecto cinematográfico sin subvención! Recaudan 70 y reciben ayudas por 100 millones, que permiten que esa especie protegida pueda seguir con sus dispendios y mirando al mundo desde arriba. ¡De esta penosa realidad sí que saldría un buen guión y una buena película!

viernes, 3 de octubre de 2008

La Universidad y la melancolía


La Universidad de Extremadura no es precisamente un centro donde se reflejen los problemas de la sociedad extremeña. Casi desde su origen está al margen y, recluida en su torre, sobran dedos de la nariz para contar su implicación en los problemas de la calle. Se me podrá argüir que la Universidad no está para eso, pero supongo que lo de universidad viene de universal y que las islas, aunque sean islas de ciencia y conocimiento, no son muy universales. Nuestra Universidad tiene un corte funcionarial muy marcado y, con excepciones muy excepcionales, sus docentes y sus discentes están a sus horarios y al mundo cerrado de sus papeles. ¿Qué opina la Universidad? O no tiene opinión o la tiene muy escondida.

Sé que nuestra Universidad cumple su cometido académico y que las promociones de licenciados que de ella salen pueden competir, con nota alta, con los licenciados de otras universidades de más renombre y prestigio, pero la nuestra tiene una actitud excesivamente endogámica y casi todo lo que cae al otro lado del campus le es, al menos en apariencia, indiferente. “Independiente y autónoma sí, pero no ajena a la sociedad con la que convive”, en expresión certera del Presidente de la Junta

No estoy reclamando la participación activa que las universidades tuvieron durante la transición, porque aquello era excesivo y finalmente tuvo un coste académico muy elevado, porque entre asambleas de profesores y estudiantes, concentraciones y manifestaciones se iba la mitad del curso. Tampoco reclamo una universidad que se sienta sal de todos los guisos, pero existe el punto equidistante, el equilibrio, y una universidad que se mantiene al margen de la sociedad a la que abastece y de la que se abastece, puede caer en el inmovilismo y la autocomplacencia, que son recursos poco científicos.

La Universidad de Extremadura no se involucra, no participa, no opina y está tan al margen de los problemas de la calle, como la calle de los problemas de la Universidad. Por eso extraña que una intervención, mínimamente reivindicativa de su rector, con motivo de la apertura del curso académico, haya merecido una respuesta airada del presidente de la Junta, en la que pidió a la Universidad menos crítica y más autocrítica. A Fernández Vara le escoció la intervención del rector y después de reclamar a la Universidad más participación, “para que no fuera ajena a la sociedad”, se desdijo y la relegó a su cubil, señalándole su sitio, -¿“zapatero a tus zapatos”?- , para que hiciera menos crítica y más autocrítica . “¡No se metan en política!” que decía Franco.

Con esta actitud de suficiencia por parte de “el que tiene las perras”, se me antoja una fina ironía académica que el profesor Reguera hablara en la primera lección del curso sobre algo tan al pelo como la melancolía: “Tristeza vaga y profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hacen que no encuentre quien la padece gusto ni diversión por nada”· Felicidades.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Paridas electorales


John McCain, el candidato republicano a la presidencia de los EE.UU, debería dedicar unas jornadas a estudiar Geografía Universal para ahorrarse algunos sofocos. El pasado domingo le preguntaron por las relaciones con Zapatero y en el apretón del momento salió por los zapatistas, mezclando a España con Méjico y a Zapatero con el “comandante Marcos”. ¡Y nosotros que nos creíamos el ombligo del mundo!

Pero no hay que atravesar el charco para encontrar estas perlas. En Extremadura tuvimos un consejero de Turismo, impuesto por Alfonso Guerra, que no tenía ni idea de Extremadura. Le preguntaron por la explotación turística de la zona de la Siberia: “Mire, mi responsabilidad es Extremadura, dejemos que los rusos se ocupen de la Siberia” ¿Más?

A Esperanza Aguirre le pidieron su opinión sobre la concesión del Premio Nobel de Literatura a José Saramago. Doña Esperanza no tenía opinión alguna, pero no se arredró: “Pues me alegro mucho de que se lo hallan dado a una escritora estupenda, como es Sara Mago”.

Federico Mayor Zaragoza y yo, fuimos a Herrera del Duque a explicar las consecuencias de la entrada de España en la Otan. Después de dos horas de explicaciones y ejemplos, abrimos un turno de preguntas y un señor que había estado muy atento se levantó y sentenció: “¡Bueno, yo creo que no debemos preocuparnos, porque por lo que han dicho ustedes, eso de la Otan cae más bien al sur! ¿Otra parida?

Jesús Delgado Valhondo, nuestro insigne poeta, fue a mitinear a Zalamea de la Serena. Como yo era consejero de Cultura, me quedé con esa parcela y a Jesús lo presentaron como un especialista en el campo. “¿Y como resolverían ustedes el problema del campo?”, nos preguntaron desde la última fila. Jesús, muy azorado, se levantó sin saber qué decir, se acercó muy despacio al micrófono y lo soltó de corrido: “¡Yo lo sembraría todo de amapolas!”

También resultó memorable el arranque de José María Montero en un mitin en Murcia. Se presentaba al Parlamento Europeo y ante la escasísima concurrencia, arrancó con aquel memorable: “He venido a explicarle a Murcia y a todos los murciélagos…” Fue elegido eurodiputado.

Javier Solana, que es un hombre de ciencias, quiso anunciar la décimo cuarta reforma que iban a hacer sobre algo, pero abrevió y dijo que era la catorceava. Un periodista le alertó: “Señor ministro, yo creo que más que catorceava, ha querido usted decir décimo cuarta”. Javier Solana no se achicó: “es lo mismo, se puede decir de las dos formas”.

Y para terminar, una parida mía: En un cierre de campaña, tenía doblete en Almendralejo y Solana de los Barros. Cuando llegué a Solana, todavía estaba con la cabeza en Almendralejo y comencé diciendo: “Queridos amigos de Almendralejo…” Desde el público me alertaron: “¡Que no, hombre, que no, que estás en Solana!” Yo tampoco me corté: “Ya lo sé, ya lo sé. ¡Lo he dicho para ver si estaban ustedes atentos!”

viernes, 19 de septiembre de 2008

¿ A qué ha venido usted ?


La interrogante de Mariano Rajoy, “¿a qué ha venido usted, Sr. Zapatero” era la interrogante de casi todos los que habían escuchado la larga perorata de Zapatero sobre la crisis económica. El discurso de Zapatero, nada por aquí, nada por allí, evidenciaba que todavía no ha dedicado a la economía las dos tardes que le recomendó Yordi Sevilla. Fue al Congreso para hablar, aunque todavía no se sabe de qué. Zapatero dijo que “he venido a dar la cara”, pero no debemos preocuparnos, porque de eso tiene para llenar muchos cestos.

A Zapatero la situación le preocupa poco, porque un sondeo después de las pasadas elecciones, señalaba que los sectores más desprotegidos económicamente y los más afectados por la crisis, son los que con más decisión habían apostado por él. ¡Zapatero logró convencerles de que iba a acabar con el paro y de que la crisis era un invento del PP, con lo que se demuestra que el Limbo existe!

Después de negar la evidencia de una crisis que galopaba a sus anchas, no ha tenido más remedio que apadrinarla, aunque tarde, porque de la crisis pasamos a la recesión, es decir, al crecimiento negativo y él sigue igual de contento consigo mismo. Zapatero cree que todo se resuelve sólo y que no necesita conocimientos de economía para hablar de economía, igual que cree que no es necesario saber inglés para hablar en inglés.

Negando la crisis pretendía combatirla, siguiendo aquello de “el mejor desprecio es no hacer aprecio”. Lo suyo es prometer, enfatizar, gesticular y poner caritas de niño bueno, con buenas palabras y guiños zalameros. “¿Prometer hasta meter y una vez metido se olvida lo prometido?”. Es posible que ni se acuerde de su compromiso electoral de “pleno empleo”, que finalmente se ha traducido en 456.579 parados más. ¡Un 11% más alto que en la Unión Europea! 2.530.001 parados, nos colocan en la senda del paro de la etapa de Felipe González. ¡Ahí es nada! Zapatero, como Michael Phelps es un rompe récords.

Aseguró, con esa solemnidad que le caracteriza, que la inflación era coyuntural y que se moderaría en marzo, pero lo que ha hecho ha sido crecer desde marzo y ya la tenemos en el 4´9%, frente al 2´2% del año anterior. En este parámetro también vamos siguiendo la estela de Felipe González.

Frente al excedente de 7.524 millones de euros en las arcas del Estado y pese a que Zapatero garantizó que se mantendría el superávit, en siete meses ya se registra un déficit de 9.965 millones. Sólo se confundió en 17.489 millones de euros ¡Tres billones, para los que sigan calculando en pesetas! Y lo peor aún no ha llegado.

Y si no tuviéramos bastante con el optimismo de Zapatero, llega el relativismo cansino de Solbes, ex de Felipe González, que dice que “la crisis servirá para depurar a las empresas mal gestionadas”. ¡Una buena noticia, si lo depuran a él como gestor!

viernes, 12 de septiembre de 2008

Algunos lloran


En mi casa no podíamos refugiarnos en el llanto gratis, porque si no estaba realmente justificado mi padre nos daba un coscorrón acompañado del “¡ya que lloras, que llores por algo!”. El llanto es sinónimo de dolor intenso y aunque sea un llanto escénico, histriónico, no es difícil contagiar de desconsuelo al espectador y es fácil que con un llanto de película acabe toda la sala llorando. ¡Pero hay llantos y llantos! Aunque parezca igual, no es lo mismo el llanto de un niño herido, que el de un niño al que le han negado el capricho de un algodón de azúcar. No es lo mismo el llanto de emoción de una madre que ve triunfar a su hijo, que el llanto de una madre que tiene que enterrarlo.

El último llanto-espectáculo que recuerdo fue el de Gallardón. Después de haber sido senador, presidente de la Comunidad y alcalde de Madrid, la criatura se sintió desprotegida y fracasada porque Rajoy no lo incluyó en las listas del Congreso. ¡Media España se sintió angustiada por el llanto de Gallardón y la otra media clamó contra Rajoy por la injusticia suprema de haberle negado al llorón el algodón de azúcar que reclamaba. ¡Un debate nacional sobre la fanfarria de un llanto televisado, orquestado perfectamente por el PSOE!

Hay llantos que han pasado a la historia. Boabdil lloró al perder Granada y fue su madre la que lo puso frente a la realidad: “llora como una mujer lo que no has sabido defender como un hombre”. El emperador Claudio ordenó el destierro de un senador que lloró porque había perdido en el juego de los dados a sus tres mejores caballos: “¿Lo tienes todo y lloras por tres caballos?”. En la fábula de “los pescadores” se cuenta de un pescador que teniendo que echar por la borda parte del pescado que llevaba, lloraba por un pez que se le había escapado.

Recientemente y para un auditorio muy selectivo, ha habido otro llanto espectacular de uno al que le falta pechera para colgarse tanta medalla, pero que se siente injustamente tratado porque acostumbrado, como el loro del bucanero, a ir siempre en el hombro de alguien, no se atreve a defender lo que considera suyo. Diez minutos de lágrimas, con un auditorio puesto en pie, indignado, como en el caso de Gallardón. ¡La criatura lloraba, porque no podía conseguir el último cromo que le falta en el coleccionable!

Lo peor de algunos llorones es que, como Boabdil, con las lágrimas pretenden exculpar el sinsentido de sus ambiciones y de sus errores. A mi el llanto ajeno, cuando es de verdad, me pone un nudo en la garganta y me hace sufrir, por solidaridad y empatía con el que sufre, pero soy de pocas lágrimas, tengo el llanto difícil y, como nos hacía mi padre, a veces tengo ganas de darle un capón a los llorones caprichosos y decirle aquello de “¡ya que lloras, que llores por algo!”

sábado, 6 de septiembre de 2008

Foros en internet

foros en internet
La práctica totalidad de los periódicos, HOY también, tienen abierta la posibilidad de que en la edición digital los lectores opinen sobre cualquier tema, ofertando así una mesa que bien pudiera sustituir al clásico diván de los siquiatras. En estos foros entra gente sensata, que opinan con sensatez y eso aporta y enriquece la opinión y la noticia, pero los más, que son los menos aunque se repiten con distinto nombre, son meros correveidiles que entran para dejar su cagadita, ofendiendo, injuriando, insinuando e incluso amenazando. Utilizan el espacio para dar salida a sus paranoias, vilezas y frustraciones. Naturalmente no se identifican y escriben sus comentarios bajo el seudónimo de 'Jodienda', 'Tontolculo' o 'Deputamadre', amparándose en la oscuridad del anonimato para agredir y esconderse. ¿Tirar la piedra y esconder la mano!


En esta situación, aparecer en cualquier medio se convierte en un riesgo, porque pueden caer sobre tu yugular cuchillos oxidados que no puedes identificar, porque el nombre es falso, es falsa su dirección de Internet y es falso y degradante lo que dicen. ¿Cómo puedes defenderte de estos pirados cobardes, que se amparan en el anonimato? La edición digital de un periódico no debe tener menos rigor que la impresa y no se entiende que lo que no sale en esta se publique en aquella con total impunidad. Y si ni en la digital ni en la impresa se publican noticias notoriamente falsas, ¿por qué se admiten opiniones difamatorias, injuriosas y denigrantes sin siquiera conocer la autoría del que las emite? De siempre se ha dicho que los anónimos son propios de cobardes, incapaces de dar la cara y que el mejor sitio para ellos es la papelera, pero, ¿qué son, con honrosas excepciones, estos foros sino refugios descarados, para poder propagar falsedades que no pueden sostenerse con la responsabilidad de una identidad conocida?


Bajo el seudónimo de Angelito, con una dirección de correo electrónico falsa, 'estoesmentira@terra.es' y para comentar una noticia aparecida el pasado domingo, yo dejé un comentario estrambótico y sin sentido, cuestionando al director de HOY y ahí estuvo colgado todo el día. En 'El Extremadura' colgué otra parida, señalando a su director como el coordinador de la prostitución internacional. Ni uno ni otro pueden defenderse, porque para localizarme tienen que presentar una denuncia y seguir un proceso tedioso, largo y complicado. Igual podía haberme referido a la madre Teresa de Calcuta, porque estos foros son hojas en blanco para que los desalmados puedan estampar sus escupitajos.


En un periódico digital donde escribía, tuve que pedir al director que no publicara los anónimos , porque yo daba la cara, con foto, nombre y apellidos, mientras que un sólo fulano, al que tengo localizado por su estilo sapero, dejaba diez o doce comentarios injuriosos. La libertad de expresión es un logro constitucional a defender, pero para que no se adultere necesita filtros que impidan que pirados, desalmados y cobardes, la utilicen a su antojo ¿Que den la cara, como hacemos los demás!


«La libertad de expresión es un logro constitucional a defender, pero para que no se adultere necesita filtros»

viernes, 29 de agosto de 2008

Hienas al paso

hienas de paso
A veces me he preguntado por la autoría de algún que otro 'Gora ETA', rotulado sobre alguna pared de Extremadura y me han intrigado mucho esos cientos de votos que los proetarras sacan siempre en las elecciones europeas. ¿Quién puede votar a ETA en Extremadura, quien puede respaldar a ETA desde la pintada de una pared, quienes pueden en nuestra tierra sentirse identificados con una banda terrorista que ha matado a ochocientas cuarenta personas, entre las que se cuentan cincuenta y cuatro extremeños? Sé que hay más alimañas de las que se ven y sé que entre nosotros tiene que haber de todo, pero me inclino a pensar que las pintadas a favor de ETA las hace algún desalmado al paso y que los votos que saca en Extremadura andan entre el despiste, la ignorancia, el azar o la idiocia.


No hace falta ningún esfuerzo intelectual para entender que en el País Vasco los terroristas tenga un tirón electoral importante, casi fijo, y que logren representación en la práctica totalidad de las instituciones, porque allí disponen de una cuota clientelar importante y ETA, como todas las mafias, tiene una red localista en la que prima el odio, inyectado desde la infancia y que concluye en una especie de «cosa nostra vasca», pero fuera del proteccionismo territorial de la cerrazón, es difícil entender que alguien se alinee con el miedo, con el dolor y el tiro en la nuca.


Para mí que los escasísimos palmeros que a ETA le salen en cada provincia, son gente muy marginada, de esas que gritan el «mientras peor, mejor», porque se encuentran en una situación límite. Pobre gente en definitiva, aunque a mi me gustaría poder mirar a los ojos al extremeño que libre y voluntariamente vota a ETA, escribe 'gora ETA' o destruye un monumento de homenaje a las víctimas de ETA.


Esto último es lo que ha ocurrido en Calzadilla de los Barros, unos de los pueblos más bonitos, limpios y hospitalarios de Extremadura, situado en la comarca de Zafra-Río Bodión y al paso de la Vía de la Plata.


La corporación calzaillera, presidida por un hombre gentil y bueno, como es su alcalde, Antonio Galván, acordó levantar un monumento a las víctimas del terrorismo y dedicarles una arboleda, 'El bosque de los presentes' en el que cada árbol llevará el nombre de una de las víctimas. Muchos familiares ya han pasado por Calzadilla y han llorado ante el nombre de su padre, hermano, hijo, amigo que acabará perpetuándose en un árbol de Calzadilla. Calzadilla es un pueblo rico en imaginación, pero su corporación es pobre en recursos y tuvieron que ahondar sus arcas para levantar un monumento que, incomprensiblemente, ha amanecido destrozado.


¿Quien puede destrozar un monumento que ensalza y perpetúa el recuerdo de las víctimas de los terroristas? El buen alcalde está dolido y desconcertado, pero él sabe que los desalmados que han cometido semejante proeza, ni son calzailleros ni son extremeños. ¿Hienas de paso o algo peor!

viernes, 22 de agosto de 2008

Bla, bla, bla, bla, bla

bla, bla, bla
En algunos asuntos Fernández Vara dice seguir la senda y el consejo de Ibarra, pero en otros es evidente que sigue la trayectoria de Zapatero, con lo que se está convirtiendo en una especie de híbrido entre Zapatero e Ibarra, cogiendo lo peor de cada uno de ellos. ¿Por qué no se decide Fernández Vara a ser Fernández Vara? De Ibarra ha cogido la contradicción permanente, sacando pecho con declaraciones grandilocuentes, aparentando un criterio irreductible para finalmente someterse, colocando por encima de todo a los intereses del PSOE. ¿Se acuerdan ustedes de sus declaraciones cuando Zapatero aceptó publicar las balanzas fiscales? Vara salió, todo gallito, para sentenciar que eso era un disparate inconstitucional, pero acto seguido ejercitó el tancredismo y se tragó las balanzas, sus palabras y la inconstitucionalidad del invento. ¿Cómo puede justificar no haber presentado recurso de inconstitucionalidad contra una medida inconstitucional que perjudica a Extremadura? Bla, bla,bla,bla.


Llega la crisis del sector inmobiliario, que arrastra a casi todos los sectores y Vara vuelve a imitar al peor Ibarra en algunos de sus célebres «inventos del TBO» Para paliar la crisis galopante del sector, se saca de la chistera el conejo de la venta de viviendas sociales, que es una medida desternillante y que ha dejado al sector inmobiliario con la boca abierta porque ¿qué tiene que ver su crisis con la venta de viviendas sociales? Si la Junta vende sus viviendas, la Junta hará caja, pero el sector inmobiliario se verá afectado negativamente porque desde la Junta se le está haciendo una competencia desleal y en el peor de los momentos. ¿De dónde va a sacar la Junta a los compradores de sus viviendas sociales? Parece que quieren ofertar las viviendas a los propios inquilinos pero ¿financiará la Junta la venta de las viviendas sociales de la Junta? Bla, bla, bla.


El sector está en crisis porque no hay compradores y no hay compradores porque no hay financiación y no hay financiación porque hay una quiebra en la economía y los bancos no quieren correr riesgos con hipotecas que pueden resultar fallidas. En esta situación, animar a los inquilinos a adquirir las viviendas es bastante difícil, a no ser que se les oferte un precio de favor y sea la propia Junta la que se ponga como garante de una financiación que los bancos no aceptan con la simple hipoteca de lo financiado. El problema del sector inmobiliario es que disponen de unas viviendas que no logran vender y cada día que pasa el problema se incrementa por los intereses bancarios. Para lograr un equilibrio presupuestario deberían incrementar el precio de unas viviendas que no se venden ni a la baja. Otro problema, igual o parecido, es que disponen de unos terrenos, igualmente hipotecados, sobre los que no pueden edificar porque sería absurdo incrementar la oferta cuando no existe demanda. ¿Qué tiene que decir el presidente de la Junta, además de bla, bla, bla?

viernes, 15 de agosto de 2008

Poderoso caballero



Un mercado como el chino, con 1.500 millones de consumidores, es lo suficientemente fuerte y tentador como para aparcar las reservas hacia los regímenes totalitarios, en los que los derechos humanos son una entelequia y la democracia una palabreja sin contenido. Durante los últimos cinco años, en esa China olímpica de sonrisa abierta y acogedora, de luces y colores, han ejecutado una media de 20 personas diarias, alcanzando la cifra aproximada de 7.500 ejecuciones anuales. No hay datos oficiales porque el Gobierno chino se niega a airear sus miserias, pero no han dejado de reconocer que ha existido un mercado de órganos humanos procedentes de los ejecutados y parece que, a veces, se han priorizado las ejecuciones en función de «demandas específicas», que según dicen ya han erradicado. Eso sí, para mitigar el efecto negativo que para su imagen olímpica tiene la venta de órganos de ejecuciones, aclaran que todas las «donaciones» fueron previamente autorizadas por los donantes. ¿Ja, ja y ja!


¿No tienen nada que decir los 205 países que compiten en estas Olimpiadas? Compiten todos con una pinza en la nariz, silbando y mirando para otra parte. ¿Poderoso caballero es don dinero! ¿Debemos creer que miles de sentenciados, poco antes de su ejecución, quisieron reconciliarse con la Humanidad, donando sus órganos para salvar vidas y enriqueciendo de paso a sus verdugos? ¿Si eso es así, los ejecutados eran unos angelitos de alas blancas, túnicas azules y coronitas celestiales! En el Hospital Central de Tianjin, aseguraban disponer de un banco de órganos «amplio y de garantías», pero recomendando paciencia porque muchos donantes «aun no habían determinado su disposición definitiva». Si no estuviera escribiendo sobre algo tan repugnante y terrorífico, hasta podía caer en la tentación del chiste negro, porque esto supera la visión catastrofista de Aldous Huxley en su idea de 'Un mundo feliz'.


La Sociedad Británica de Trasplantes, ha denunciado La práctica, poniendo en cuestión los trasplantes de hígado efectuados a ciudadanos occidentales. De momento, resulta poco tranquilizador que las ejecuciones hayan cambiado el expeditivo procedimiento del tiro en la nuca por algo menos lesivo, como es la «infección letal», que puede inutilizar el aprovechamiento de órganos. Según Amnistía Internacional, la mayoría de los procesos judiciales que concluyen en penas capitales, están plagados de irregularidades, pero eso no anima a las apelaciones, porque, además de costosísimas, suele ocurrir que antes de que se llegue a la nueva vista del caso, el preso ya ha hecho «donación expresa de sus órganos». Ustedes ya me entienden. Ahora, con motivo de las Olimpiadas y en un afán evidente de limpiar su imagen y no animar las protestas de las organizaciones humanitarias, el Gobierno chino ha aplazado todas las ejecuciones, pero eso sólo servirá para que su número aumente cuando se apague la antorcha olímpica. ¿Tendrán que hacer horas extras! Es para salir corriendo, pero ¿quién se atreve a correr de un mercado de 1.500 millones de consumidores? A la vista está, nadie.

viernes, 8 de agosto de 2008

Salvajadas de verano


Sé que lo que se lleva hoy en Extremadura es posicionarse respecto a las chorradas del concejal catalán, secundadas por el gilipollas de ERC, pero lo que el cuerpo me pide es escribir de un asunto serio y preocupante, como son las salvajadas estivales, la tortura de los animales, amparadas en festejos y tradiciones.


Si es por tradición, todavía podíamos seguir justificando la quema brujas, la lapidación de las adúlteras, el derecho de pernada o el campanillo en los leprosos. Hay tradiciones repugnantes que pudieron tener alguna justificación en su día, pero que hoy no son más que resquicios de brutalidad de un tiempo supuestamente superado.


En verano hay «tradiciones» en cada pueblo y es fácil asistir a espectáculos denigrantes en los que el civismo tradicional que pretenden preservar, consiste en torturar a algún animal. Toros, cabras, perros, gansos y gallos sirven en su sufrimiento para diversión de padres e hijos «porque así se ha hecho siempre y esto es tradición en nuestro pueblo». Estas prácticas populares son las que han movilizado a cinco millones de ciudadanos en la Unión Europea para que corten de raíz la tortura de animales.


Hace años, 600.000 españoles presentamos en el Congreso una petición para que se considerara delito toda tortura infligida a los animales. Se acogió la petición por unanimidad y se modificó el Código Penal, pero las «tradiciones» imponen su ley particular y cada verano se reedita las torturas de los animales. La Ley aprobada no sirve para nada.


En una tertulia taurina oí relatar a un picador de la cuadrilla de Paco Camino, que él sentía el pánico de los caballos cuando en los corrales los preparaban para salir al ruedo. Explicaba el picador que nada más oír el ruido ambiental, el jaco comenzaba a sudar copiosamente y cuando lo montaba sentía los temblores y el miedo del animal. Aseguraba que el día de la corrida los caballos estaban especialmente inquietos, comían menos, bebían mucha agua y se asustaban por cualquier ruido. Y añadió, con mucha reserva, algo que me conmovió profundamente: «En algunas ocasiones, al taparle los ojos, antes de salir al ruedo, algunos caballos lloran y las lágrimas les llegan hasta el hocico».


Está claro que los animales tienen memoria escénica, sienten, sufren y somatizan su angustia con sudor, temblores, sed y puede que incluso con llanto. Las tradiciones, las costumbres, el se ha hecho siempre, el turismo y el folklore, no pueden servir de parapeto para justificar prácticas en las que no caen ni los propios animales. Torturar a un animal, propiciándole un sufrimiento innecesario, es hoy un delito y no hay tradición que exculpe a los que lo hacen, aunque electoralmente convenga mantenerlas.


Mal asunto es iniciar a nuestros hijos en salvajadas locales, enseñándole en vivo y en directo la cara de la crueldad que solemos ocultar bajo apariencias respetables. El que tortura a un animal puede torturar a un hombre.

viernes, 1 de agosto de 2008

Un inocente en la calle



ACABA el buen señor de salir de la cárcel, donde ha pasado 13 años por un delito que no cometió. Tiene la mirada perdida, tartamudea, camina con torpeza, está desorientado y se ha enfrentado a los periodistas para explicar su caso y pedir una justicia en la que, incomprensiblemente, dice creer, aunque asegura: «A mí entoavía naide ma pidío perdón». Lo peor ya pasó para él, pero todavía le queda mucho calvario por recorrer porque la cárcel es un abismo del que no se sale ni cuando se sale de ella. Trece años cociéndose a fuego lento en la olla de aquella cocina, no hay cabeza que lo soporte, sin perder el equilibrio y el sentido de la distancia. Muy posiblemente incluso él mismo ha debido sentirse culpable durante este tiempo, porque allí todo acaba desfigurándose. Supongo que este pobre hombre reclamará y supongo que logrará una compensación económica que, sea cual sea, siempre resultará ridícula. La cárcel no se paga con nada y 13 años de cárcel no hay fortuna que los compensen.


En los últimos años, con el famoseo entrando y saliendo de alguna prisión, se ha distorsionado la realidad de ese submundo, alineándolo con la frivolidad de un acontecimiento social, pero la cárcel es terriblemente dura y sella con tinta indeleble a todos sus pupilos. Recuerdo que en una de sus salidas, con motivo de un permiso penitenciario, Mario Conde le echó histrionismo al asunto, intentando relativizar el peso de la condena que sobrellevaba, pero poco después apareció derrotado y, como este señor, desorientado, con la mirada perdida y sin encontrar la palabra correcta. Hace unos meses apareció por primera vez en un programa de televisión y llevaba en su rostro los surcos de la lejanía y el anagrama inconfundible de la prisión.


En cualquier circunstancia y ante cualquier delito, la prisión es siempre la consecuencia de mayor calibre, pero ¿se suponen ustedes el efecto multiplicador de la pena que debe imponer la inocencia? Allí dentro nadie cree en la inocencia de nadie y una vez que aquel estómago engulle a su presa, todo queda bajo el mismo rasero de la culpabilidad. Resulta tan ridícula la proclamación de la inocencia que lo más normal es que este señor haya pasado años sin encomendársela a nadie, pese a que en el colectivo de profesionales que allí desempeñan su encomiable labor, no se ignoran estos fallos del sistema.


Decía el canciller austriaco Kaunitz que «detrás de cada esquina hay un cuchillo buscando gargantas», pero la violencia de la calle tiene su propio alarido entre los muros de una prisión, donde las pasiones se crecen y donde no es posible el escapismo. Allí hay una escogida representación de todas las incapacidades y, como en un zoo humano, están todas las especies ¿Qué puede contar este pobre hombre de lo que ha visto y sentido allí dentro y qué podemos contarle de lo que ha dejado de ver y de sentir aquí fuera? ¿Estará en la playa el juez que lo condenó?

viernes, 25 de julio de 2008

Suárez bajó la persiana

Hace años que Adolfo Suárez bajó la persiana para quedarse a oscuras, aislado consigo mismo y al margen de un mundo que ha borrado para siempre. Su hijo dice que es feliz, que reacciona a los gestos afectuosos, que mantiene un tono muscular excelente y que a veces mira como si estuviera llamando a la memoria que un día se fue, borrando todo el disco duro de su pasado, pero yo recuerdo que ese gesto de introspección lo tuvo siempre. Tiene un preparador físico, extremeño, con el que se entiende muy bien y con el que parece que hace la excepción de mostrarle un reconocimiento del que están excluidos sus propios hijos. Duerme bien, come bien, pasea, mira la televisión y pasa muchas horas encerrado en un mundo insondable, del que no puede salir y en el que nadie puede entrar.

Es difícil aceptar el bloqueo mental de Adolfo Suárez, basándose exclusivamente en las consecuencias de una enfermedad degenerativa, y a muchos de los que lo quisimos y lo queremos se nos agranda el misterio de un Suárez al que, tal vez, nunca conocimos del todo. Suárez era vitalista y emotivo, profundo, reflexivo, educado y cercano, pero siempre se reservaba un rincón al que no daba acceso a nadie. En su mirada había un punto impenetrable, algo que escapaba a la observación y que él reservaba como un asidero para preservar una intimidad casi imposible.

¿Cuál fue el desencadenante de su partida, cuándo se produjo el cierre, cómo empezó el aislamiento, en que momento comenzaron a desconectarse sus circuitos? ¿Qué habita la cabeza prodigiosa de Suárez? Se me hace imposible creer que la ocupa el vacío y que la nada ha desplazado a aquel continente que ayer la amueblaba. Suárez solía volver cuando los demás iniciábamos el camino de ida y uno se pregunta dónde ha dejado aparcada su capacidad de anticipación y aquel sexto sentido que le permitía ver el otro lado de la esquina.

¿Por qué ha bajado su persiana? Un día lo llamé para contarle la traición de un cercano y Suárez no me dejó terminar: «Tomás, donde a mí me den una puñalada yo ya tengo una cicatriz» ¿Le habrán desaparecido también las cicatrices? No sé. Rosteille decía que uno se va a la tumba con las cicatrices del alma.

¿Puede volver? Parece que no y que el proceso degenerativo continúa galopando a un ritmo considerable, con lo que cada mañana se levantará un poco más lejos de nosotros, aunque no descarto que se esté acercando a algo que se nos escapa. Suárez ha superado la insoportable levedad del ser, que atormentaba a Kundera y hasta es posible que si ha sido una elección haya sido la adecuada.

La fotografía del Rey, brazo al hombro de Suárez, de espaldas al mundo, es la mejor imagen que puede ofrecerse sobre el momento que vive Suárez, el clavo del abanico en uno de los momentos más cruciales de la historia de España. ¿Dónde estará Suárez?